Antonio Luna se despide del fútbol desde una chatarrería sevillana y con los Mojinos Escozíos de fondo

El lateral zurdo Antonio Luna ha colgado las botas a los 35 años con una despedida tan suya que difícilmente podría haberla firmado otro futbolista: una publicación en redes sociales desde la Chatarrería El Pino de Sevilla, con la canción Semos los más grandes de los Mojinos Escozíos sonando de fondo y un mensaje que mezcla a partes iguales humor, gratitud y algún recado sin envolver.

Antonio Luna se despide del fútbol desde una chatarrería sevillana y con los Mojinos Escozíos de fondo

Así se marcha uno de los productos más genuinos de la cantera del Sevilla FC, un jugador que creció en Pedrera y que acumuló 342 partidos a lo largo de una carrera que le llevó por España, Inglaterra, Italia, Grecia y Rumanía.

El mensaje arrancaba con un guiño al periodista de fichajes Fabrizio Romano, imitando su célebre frase HERE WE GO para anunciar, con sorna, el final de su etapa como profesional. A partir de ahí, un repaso sincero a los años vividos dentro del fútbol, sin esconder que hubo momentos complicados y personas con las que las cosas no salieron bien, aunque dejando claro que los buenos recuerdos y la gente valiosa superan con creces a lo negativo.

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Luna nació en Son Servera, Mallorca, el 17 de marzo de 1991, pero su historia futbolística está escrita en Sevilla. Su debut con el primer equipo del Sevilla FC llegó en el tramo final de la temporada 2009-10, en un partido clave ante el Almería que ayudó a sellar la clasificación para la Champions League. Cuatro días después, ya como titular indiscutible, disputó de principio a fin la final de la Copa del Rey ante el Atlético de Madrid, que el conjunto sevillista se llevó.

Aquella temporada fue el trampolín para una carrera larga y variopinta que le llevó después al Almería y al Mallorca en cesión, antes de dar el salto al extranjero con el Aston Villa, entre otros destinos.

La foto elegida para ilustrar la despedida tampoco fue casual: Luna disputando un balón nada menos que a Leo Messi, una imagen que habla por sí sola de lo lejos que llegó aquel chico formado en la cantera de Nervión.

Sevilla, que le vio crecer como futbolista, también ha sido el escenario de su adiós. Un adiós sin alfombra roja, sin actos institucionales y sin discurso ensayado. Solo una chatarrería, una canción y un jugador siendo fiel a sí mismo hasta el último momento.