El Real Valladolid ha cerrado uno de los gestos más simbólicos del inicio de temporada: la elección de sus cuatro capitanes para el curso 2026/2027. El vestuario blanquivioleta ha optado por la identidad local y la vinculación con la cantera como valores principales, en una votación que deja un mensaje claro sobre el carácter que el equipo quiere proyectar esta campaña.

Iván Alejo asumirá el primer brazalete, convirtiéndose en el máximo referente del grupo. A pesar de contar con apenas una temporada en el primer equipo, su condición de canterano del club le ha granjeado el respeto del vestuario. Le sigue en el escalafón David Torres, zaguero zurdo nacido en Valladolid que acumula 97 partidos con la elástica blanquivioleta y que ha desarrollado toda su carrera en su ciudad natal. Álvaro Aceves completa el trío de honor como tercer capitán. El centrocampista de 23 años llegó desde el Parquesol, lleva prácticamente toda su vida ligado al club y, con 16 encuentros en su haber, ya está asentado como titular bajo las órdenes del entrenador Escribá.
Carlos Clerc cierra la lista como cuarto capitán, aportando experiencia y solidez a un grupo de liderazgo marcadamente pucelano.
Los tres primeros nombrados comparten algo más que el escudo: son hijos futbolísticos de esta ciudad. Han crecido en sus calles, se han formado en sus campos y han soñado con defender los colores blanquivioletas desde niños. Esa conexión emocional con Valladolid es, precisamente, lo que el vestuario ha querido colocar en el centro del proyecto.
El cambio supone también un relevo generacional respecto a la pasada temporada, cuando el brazalete recayó por antigüedad en Marcos André y Juric. Con los dos delanteros apartados de la dinámica del primer equipo en el arranque de este curso, ninguno de ellos forma parte ya de este capítulo.
🍢Vota tu pincho favorito de la Feria de Día82 casetas · Top 10 en directo · tapa y bebida incluidaEn marchaLa decisión llega en un momento en que el club trabaja por reconectar con su base social y reforzar una identidad que va más allá de los resultados. Entregar el liderazgo a jugadores formados en casa no es solo un gesto romántico: es también una apuesta por la responsabilidad y el compromiso de quienes más tienen que perder y ganar con los colores del Pucela.
El brazalete, esta vez, huele a Valladolid.
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