La Rioja Alavesa ha vivido este viernes una jornada marcada por la tragedia. David Calleja, propietario de la bodega familiar Calleja Heredia, con sede en el municipio alavés de Lanciego, ha fallecido tras caer al interior de un depósito de uva e inhalar el dióxido de carbono que desprende la fruta durante su fermentación. El suceso ocurrió en torno a las 12.20 horas y ha conmocionado a toda la comarca en plena campaña de vendimia.

El propietario se encontraba trabajando con las uvas cuando cayó al interior del depósito, conocido popularmente como el lago. Varios compañeros acudieron de inmediato a auxiliarle y lograron sacarle con pulso, pero los servicios de emergencia desplazados hasta la localidad no pudieron reanimarle. El letal tufo del vino, un gas inodoro e incoloro que provoca la pérdida de consciencia y la muerte por asfixia en cuestión de minutos, hizo imposible salvarle la vida.
La alcaldesa de Lanciego, Itziar de Álava, se mostró visiblemente afectada al conocer el fallecimiento. «Es un palo tremendo para el pueblo porque era una persona muy querida y con mucha experiencia», declaró la regidora, quien describió el accidente como una caída al lago mientras el bodeguero estaba en plena faena.
El municipio, de apenas 700 habitantes, ya conoce demasiado bien este tipo de tragedia. En octubre de 2023, dos hombres murieron en otra bodega del mismo pueblo en circunstancias similares: uno cayó en un tanque y el segundo perdió la vida intentando rescatarle. Años antes, en Lapuebla de Labarca, el exalcalde y un familiar suyo fallecieron de la misma forma en la bodega familiar, y una tercera persona resultó intoxicada aunque logró sobrevivir.
El diputado general de Álava, Ramiro González, que se encontraba esa misma mañana visitando la vendimia en la comarca, se desplazó de inmediato hasta Lanciego para trasladar en persona sus condolencias a la familia y allegados del fallecido.
El peligro del tufo es especialmente elevado en días de calor, ya que las altas temperaturas aceleran la fermentación del mosto y aumentan la emisión de dióxido de carbono. Este gas, más pesado que el oxígeno, se acumula en el fondo de los depósitos alcanzando concentraciones letales en muy poco tiempo.
La muerte de David Calleja vuelve a poner sobre la mesa la necesidad de extremar las precauciones en las bodegas durante la vendimia, una época en la que el riesgo de intoxicación se multiplica y en la que la ventilación adecuada puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte.
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