Cientos de vecinos y visitantes se dieron cita este sábado en Aranda de Duero para celebrar una vendimia histórica: la más temprana registrada por la Denominación de Origen Ribera del Duero, que arrancó la recogida de uva casi veinte días antes de lo habitual debido al avance del ciclo de la vid provocado por las altas temperaturas.

La Gran Fiesta de la Vendimia llegó a su novena edición con más fuerza que nunca, convirtiendo la capital ribereña en el epicentro del vino, la cultura y la tradición castellana. El pisado de la uva fue uno de los momentos más esperados del día, con los miembros del grupo folclórico Tradiciones del Duero como protagonistas. Decenas de asistentes pudieron probar el primer mosto del prensado y disfrutar del baile de la Jota de Aranda frente al público congregado.
El reconocimiento como Ribereño del Año recayó este año en el periodista Graciano Palomo, natural de Villanueva de Gumiel, quien recibió el galardón con evidente emoción. «Solo valoras tu tierra cuando has conocido el mundo», afirmó el comunicador, que aseguró llevar el nombre de la Denominación de Origen por todos los aeropuertos del planeta y presumió de que sus dos abuelos ya elaboraban clarete.
A su lado, el cómico vallisoletano Leo Harlem recibió el título de Embajador de la comarca. «Todo lo que sea colaborar con gente que cree en su tierra y hace cosas merece un apoyo», señaló Harlem, confeso aficionado al vino.
Las autoridades locales también dejaron su impronta en la jornada. El alcalde de Aranda, Antonio Linaje, subrayó que la Ribera del Duero no se celebra solo un día al año, sino cada jornada del calendario, desde la vendimia manual hasta los empleos que sostiene el sector durante todo el año.
El presidente de la DO, Enrique Pascual, recordó que la vendimia es el resultado de un trabajo que no descansa en ningún mes, y animó a seguir poniendo en valor la riqueza cultural, gastronómica y turística de la comarca. Por su parte, el presidente de la Ruta del Vino, Miguel Ángel Gayubo, resumió con una frase el espíritu del evento: «El vino es la única obra de arte que se puede beber».
Una fiesta que crece edición tras edición y que consolida el enoturismo en la Ribera del Duero como uno de los grandes atractivos de la provincia de Burgos.
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