Un solo gol en cuatro jornadas: el Valencia CF toca fondo en su historia anotadora

El Valencia CF vive uno de los momentos más oscuros de su historia reciente. Con apenas un gol marcado en las cuatro primeras jornadas de Liga, el equipo de Carlos Corberán ha establecido el peor registro goleador de su trayectoria en la competición doméstica.

Un solo gol en cuatro jornadas: el Valencia CF toca fondo en su historia anotadora

El único tanto valencianista llegó en Riazor, donde el delantero nigeriano Umar Sadiq firmó el gol del honor en una derrota ante el Deportivo por 3-1. Antes y después, silencio absoluto. El empate sin goles ante el Celta, la derrota por la mínima frente al Betis y la humillante goleada encajada este domingo ante el Barcelona, que se impuso por 0-5 en Mestalla, completaron un panorama desolador.

Tres partidos en casa, tres porterías a cero. Y un equipo que suma apenas un punto de los doce posibles, incapaz de encontrar el camino del gol ante su propia afición.

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El dato histórico agrava aún más la situación. Hasta ahora, el peor arranque anotador del Valencia se situaba en dos goles en los cuatro primeros partidos, registro que se había repetido en cuatro temporadas distintas. La más reciente fue la 2015-2016, cuando Nuno Espírito Santo dirigía al equipo. Las otras tres pertenecen al siglo pasado: las campañas 1997-1998, 1969-1970 y 1959-1960.

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El Valencia de Corberán supera ahora ese umbral con tan solo un gol, entrando así en los libros de historia del club por la razón más incómoda posible.

Con todo, el punto logrado evita que este sea también el peor arranque en términos de puntos. En tres ocasiones anteriores, el equipo llegó a la cuarta jornada sin sumar ninguno, siendo la última vez en la temporada 2016-2017.

La situación no pasa desapercibida para la afición. Cerca de 2.000 valencianistas se concentraron en los alrededores de Mestalla para mostrar su malestar por la gestión y los resultados del club, mientras el autobús del equipo abandonaba el estadio escoltado y por una salida diferente a la habitual.

El vestuario, el cuerpo técnico y la dirección deportiva tienen ahora por delante el reto de revertir una dinámica que preocupa a toda la ciudad. Valencia merece un equipo que compita, y la afición lo tiene claro.