Un incendio declarado al mediodía del domingo en el kilómetro 6 de la carretera BU-925, entre Aranda de Duero y Peñaranda de Duero, obligó a desalojar de urgencia cuatro viviendas diseminadas y mantuvo en vilo a toda la comarca de la Ribera durante horas.

El fuego se originó alrededor de las 14:30 horas en el margen de la vía, entre el acceso a la urbanización y el campo de tiro, en una jornada marcada por las altísimas temperaturas y un viento que superó los 30 kilómetros por hora. Ese combinado explosivo bastó para que las llamas se adentraran sin freno en una masa forestal de pinos, robles y encinas.
Un vecino cuya casa se encuentra frente al punto de origen fue quien alertó al 112 tras ser avisado por otro residente. «Hemos pasado mucho miedo», confesó horas más tarde mientras refrescaba con una manguera la entrada de su chalet.
La Junta de Castilla y León desplegó un operativo de gran envergadura: dos técnicos, cinco agentes medioambientales, dos camiones autobomba, un bulldócer, cinco cuadrillas terrestres y seis helitransportadas, además de varios helicópteros que no descansaron hasta el anochecer cargando agua desde las piscinas de La Calabaza. El Ministerio para la Transición Ecológica también aportó un medio aéreo, y los bomberos voluntarios de Aranda, Lerma, Huerta de Rey y Roa se sumaron a los trabajos.
Cuando las llamas alcanzaron las inmediaciones de las viviendas, la administración regional elevó el Índice de Gravedad Potencial al nivel 2. Una patrulla de la Guardia Civil procedió a evacuar a las cuatro personas que habitaban esas casas. La rápida intervención de una cuadrilla terrestre y de los bomberos de la villa ducal evitó males mayores: solo se calcinaron parte del jardín trasero y la valla de uno de los chalets.
El incendio también saltó el cauce del río Arandilla y amenazó con extenderse hacia el interior del monte y acercarse a la localidad de Quemada, aunque finalmente este riesgo quedó descartado.
A última hora de la tarde, la reducción del viento y una leve tormenta aliviaron la situación y permitieron rebajar el nivel de alerta. Durante toda la noche, los equipos trabajaron para perimetrar el fuego y eliminar los focos calientes.
Las columnas de humo que aún emergen del monte de La Calabaza son el triste recordatorio de una jornada que pudo haber acabado en tragedia mayor.
Más noticias de Burgos
Casi dos meses de investigación acaban con la detención del autor de un robo en una cafetería de Miranda de Ebro
Un hombre de 45 años queda atrapado tras una colisión entre dos turismos en el norte de Burgos
El Burgos CF deja escapar dos puntos en Oviedo por falta de ritmo y velocidad con un hombre más