Las piscinas municipales de Madrid cerraron sus puertas este fin de semana pese a que la capital sigue registrando temperaturas superiores a los 35 grados centígrados, lo que ha desatado la indignación de la oposición socialista.

La portavoz del PSOE en el Ayuntamiento de Madrid, Reyes Maroto, ha reclamado públicamente al alcalde José Luis Martínez-Almeida que reconsidere el cierre de estas instalaciones y estudie la posibilidad de mantenerlas abiertas mientras dure este episodio de calor intenso que azota la ciudad a comienzos de septiembre.
Maroto ha defendido que las piscinas municipales actúan como verdaderos «refugios climáticos» para los vecinos más vulnerables, especialmente para los mayores y las familias con menos recursos que no disponen de otras alternativas para combatir el calor.
«Con voluntad política, hoy podrían estar abiertas si Almeida tuviese en la cabeza una manera de gobernar que atendiera las necesidades de los vecinos y vecinas de Madrid», ha afirmado la dirigente socialista, que ha subrayado además que la emergencia climática «es una realidad» que el equipo de gobierno municipal no puede ignorar.
El cierre se produjo en un fin de semana en el que Madrid estuvo bajo aviso amarillo por calor, una situación que muchos ciudadanos han vivido con frustración al ver las instalaciones cerradas justo cuando más las necesitaban.
Por su parte, Almeida había descartado inicialmente prolongar la apertura de las instalaciones más allá de la temporada habitual. «Vamos a ver cómo evoluciona el calor, pero en principio concluye», señaló el alcalde la semana pasada, dejando la puerta entreabierta a un posible cambio de criterio según cómo avancen las temperaturas.
La polémica pone de manifiesto el debate creciente sobre cómo deben adaptarse los servicios públicos municipales a un cambio climático que alarga los periodos de calor extremo más allá del verano tradicional. Septiembre ya no es el mes de refresco que era antes, y ciudades como Madrid se enfrentan al reto de revisar sus calendarios de servicios para responder a esta nueva realidad.
Los vecinos de Madrid esperan ahora una respuesta concreta por parte del Ayuntamiento mientras el termómetro sigue sin dar tregua.



