Sevilla da vida al sueño de Manolo Sanlúcar: su instituto de guitarra flamenca abre con alumnos llegados hasta desde la Patagonia

El Instituto Internacional de Guitarra Flamenca Manolo Sanlúcar arranca la próxima semana su primer curso en la capital hispalense con más de medio centenar de matriculados procedentes de distintos rincones del mundo. El proyecto recoge el testigo del maestro gaditano, fallecido hace cuatro años, y se propone preservar y transmitir el conocimiento de la guitarra flamenca mucho más allá de la técnica.

Sevilla da vida al sueño de Manolo Sanlúcar: su instituto de guitarra flamenca abre con alumnos llegados hasta desde la Patag

Al frente del proyecto como director académico se encuentra el guitarrista onubense Juan Carlos Romero, discípulo y colaborador estrecho de Manolo Sanlúcar durante años. Él fue quien recibió el encargo directamente del maestro, que le cogió de las manos poco antes de morir y le dijo sin rodeos: «No te vayas a levantar sin decirme que sí».

Romero aceptó sabiendo que el proyecto le exigiría dejarlo casi todo lo demás. Llevar toda una vida grabando discos y haciendo música para luego volcarse en construir una escuela desde cero no es un giro menor. Pero lo hizo, y lo hizo a fondo.

El resultado es un itinerario formativo de hasta once cursos, diseñado para que no falte nada en la formación del guitarrista flamenco contemporáneo. Entre los matriculados hay alumnos de todos los niveles y procedencias: ingleses, franceses, un colombiano y hasta un estudiante llegado desde la Patagonia chilena.

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Las clases comenzarán en una sede provisional en el barrio de Los Remedios mientras se acondiciona la ubicación definitiva, un edificio de estilo regionalista en el número 32 de la calle Alejandro Collantes.

Romero describe la presentación a los alumnos como «lo más parecido que he hecho a tocar». Una intensidad que viene, según él, de la responsabilidad. «He dormido regular, le he dado vueltas a lo mismo veinte veces», reconoce, aunque asegura que lo construido está bien hecho y no tiene dudas sobre los resultados.

El director académico defiende que en este instituto vive el pensamiento de Sanlúcar, sembrado en él durante años de aprendizaje compartido. Pero también hay una visión propia, forjada en el convencimiento de que el flamenco nació de la necesidad y la genialidad de unos pocos que no necesitaron títulos para cambiar la historia de la música.

Es, en definitiva, un proyecto que llega a Sevilla con vocación internacional y con la misión de que el legado del flamenco no quede solo en el recuerdo.