Santoña llora y aplaude a la enfermera que cuidó a varias generaciones de sus niños

Decenas de familias se congregaron a las puertas del centro de salud de Santoña para despedir a Inmaculada Peñalba, conocida por todos como Macu, la enfermera pediátrica que durante más de 36 años ha sido un pilar fundamental en la salud de los más pequeños de la villa.

Santoña llora y aplaude a la enfermera que cuidó a varias generaciones de sus niños

El emotivo acto tuvo lugar el pasado viernes y pilló completamente por sorpresa a la protagonista. Macu había gestionado su jubilación con total discreción, sin hacer aspavientos ni buscar protagonismo, como ha sido su costumbre a lo largo de toda su carrera. Sin embargo, sus compañeros del centro y los padres y madres de sus pacientes no estaban dispuestos a dejar marchar a su enfermera sin el reconocimiento que merecía.

Al salir del edificio, Macu se encontró con una pancarta enorme con la palabra GRACIAS, repleta de huellas de manos de niños pintadas en colores, y una cartulina con la frase que mejor la define: De generación en generación has dejado tu huella en nuestros corazones.

Noticias de Santander en tu WhatsAppGratis, sin registros y sin que nadie vea tu número.
Unirme al canal
🎉
¡Santoña está en fiestas!Qué hay hoy — programa en vivo6 — 13 sept
En fiestas

Allí estaban sus niños, como ella misma los llama, con dibujos, ramos de flores y los brazos abiertos. También acudieron su marido, sus hijos y su madre para compartir un momento que la profesional no pudo vivir sin lágrimas.

Los vecinos de Santoña quisieron destacar la implicación y el compromiso de Macu, que siempre atendió a los pequeños con cercanía, amabilidad y palabras de tranquilidad, tanto dentro como fuera de la consulta. Muchos de quienes acudieron al homenaje fueron vacunados y revisados por ella en su infancia y hoy traen a sus propios hijos a la misma consulta, considerando una gran suerte que Macu también los haya atendido a ellos.

La propia enfermera reconoció que le ha costado mucho tomar la decisión de jubilarse y que se marcha con mucha pena, aunque asegura que ha sido muy feliz durante todos estos años, tanto en el antiguo centro de salud donde empezó con un equipo joven e ilusionante, como en el edificio actual. Nunca, dijo, ha perdido la ilusión.

Santoña ha sabido devolver con creces el cariño de una mujer que hizo de su profesión una vocación y de sus pacientes, su familia. Un pueblo entero diciéndole adiós a quien, durante más de tres décadas, siempre estuvo ahí.