El Ayuntamiento de Sevilla da el primer paso oficial para devolver la vida a uno de los espacios culturales más emblemáticos de la ciudad. La Junta de Gobierno Local aprobará este viernes el anteproyecto para modernizar y cubrir el Auditorio Rocío Jurado, símbolo de la Expo 92 que lleva cuatro años cerrado al público.

El último concierto que acogió el recinto de la Isla de la Cartuja fue en junio de 2022, cuando Sebastián Yatra actuó ante miles de sevillanos sin que nadie imaginara que sería el cierre de una etapa. Desde entonces, el auditorio ha permanecido abandonado, víctima de una mala gestión y de la falta de voluntad política para reconvertirlo.
Ahora, el gobierno de José Luis Sanz quiere cambiar esa historia. El anteproyecto que se aprobará este viernes lleva por nombre oficial ‘Propuesta para la modernización y cubrimiento del Auditorio Rocío Jurado’ y marca el inicio del proceso administrativo que culminará con las obras de rehabilitación.
El proyecto, impulsado por la empresa gestora del Movistar Arena de Madrid junto a la firma Rusvel, contempla una inversión superior a los 35 millones de euros. La gran novedad es la instalación de una cubierta permanente que permitirá que el recinto funcione durante todo el año, algo imposible hasta ahora dado que solo operaba en primavera y verano.
Además de la cubierta, el interior del edificio será renovado por completo. El aforo se ampliará hasta superar los 15.000 espectadores, lo que convertiría al auditorio en el mayor espacio cerrado multiusos del sur de España. También se añadirán nuevas salidas de emergencia y un sistema específico para prevenir avalanchas en eventos masivos.
Todo ello se hará respetando la identidad arquitectónica del edificio, que sigue siendo uno de los más reconocibles del legado de la Exposición Universal. La convivencia con el entorno urbano de la Cartuja es una de las condiciones que ha marcado el diseño de la nueva cubierta.
El impacto económico estimado para la ciudad ronda los 220 millones de euros, con un periodo de amortización que se extiende a casi seis décadas. El recinto aspira a acoger conciertos, eventos deportivos y espectáculos culturales de primer nivel.
El siguiente paso será la exposición pública del anteproyecto, tras la cual el expediente seguirá avanzando hasta llegar a la definición del proyecto definitivo y la financiación necesaria para ejecutarlo.
Sevilla lleva años reclamando un gran pabellón de conciertos. Parece que la espera toca a su fin.
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