Logroño se rinde a las chuletillas: 150 mesas agotadas en un suspiro en la previa de San Mateo

La fiebre gastronómica de San Mateo vuelve a tomar las calles de Logroño antes incluso de que arranquen oficialmente las fiestas. La ciudad ha demostrado una vez más que cuando se trata de reunirse en torno a una buena mesa, no hay quien frene el entusiasmo de sus vecinos.

Logroño se rinde a las chuletillas: 150 mesas agotadas en un suspiro en la previa de San Mateo

Este viernes se abrió el plazo de inscripción para participar en la XVI Exaltación de la Chuletilla, una de las citas más esperadas del calendario festivo logroñés. El resultado fue fulminante: las 150 mesas disponibles se agotaron en menos de cinco minutos.

No es un caso aislado. Apenas unos días antes, el Concurso de Calderetas había vivido exactamente la misma situación. Las plazas volaron con una rapidez que pone de manifiesto el arraigo popular que tienen estas celebraciones culinarias entre los logroñeses.

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¡Haro está en fiestas!Qué hay hoy — programa en vivo7 — 12 sept
En fiestas

La Exaltación de la Chuletilla llega este año a su decimosexta edición, lo que habla por sí solo de una tradición que ha ido creciendo en convocatoria y en afecto con el paso de los años. Cada edición supera a la anterior en participación y en ganas, y esta no iba a ser una excepción.

San Mateo, que se celebra en torno al 21 de septiembre, es mucho más que fuegos artificiales y conciertos en Logroño. La gastronomía ocupa un lugar central en los festejos, y eventos como este son el corazón latente de unas fiestas que mezclan tradición, vecindad y buen producto de La Rioja.

La chuletilla de cordero lechal es uno de los emblemas culinarios de la región, y su exaltación no es solo un acto festivo, sino también un homenaje a los productores, cocineros y a una cultura del asado que forma parte de la identidad colectiva riojana.

Para quienes no lograron hacerse con una plaza a tiempo, solo queda esperar a la próxima edición o disfrutar del ambiente que, sin duda, se respirará ese día en la ciudad. Porque en Logroño, cuando hay chuletillas de por medio, nadie se queda indiferente.