Un enganchón de pantógrafo deja sin tren a miles de madrileños durante horas en plena hora punta

La mañana del viernes arrancó con serios problemas para miles de ciudadanos que dependen de Cercanías Madrid para sus desplazamientos diarios. Tres de las líneas más concurridas de la red sufrieron cortes y retrasos de consideración por dos incidencias encadenadas en la estación de Atocha.

Un enganchón de pantógrafo deja sin tren a miles de madrileños durante horas en plena hora punta

El primer problema se registró pocos minutos después de las siete de la mañana, cuando el pantógrafo de un tren de la línea C-5 quedó enganchado en la catenaria a la entrada de Atocha. El convoy quedó bloqueado entre las estaciones de Embajadores y Atocha, lo que obligó a evacuar a todos los pasajeros que viajaban a bordo.

Como consecuencia, la circulación quedó suspendida entre Villaverde Alto y Atocha durante casi tres horas, hasta las 9.45 horas. La C-5, que conecta Móstoles El Soto con Fuenlabrada y Humanes pasando por el corazón de la capital, tuvo que reorganizar su servicio de emergencia.

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Los trenes con destino u origen en Humanes y Fuenlabrada terminaron e iniciaron su recorrido en Villaverde Alto, desde donde se habilitó el uso de las líneas C-4a y C-4b como alternativa para alcanzar Atocha. Los que venían o iban hacia Móstoles El Soto siguieron operando con Atocha como cabecera.

La mañana no acabó ahí. Una segunda incidencia, registrada en uno de los desvíos de la estación, comenzó a manifestarse hacia las 8.45 horas y se prolongó hasta las 10.50 horas. En este caso, las afectadas fueron la C-3, que une Aranjuez con Chamartín, y la C-4, que conecta Atocha con Cantoblanco, acumulando retrasos medios de entre 20 y 25 minutos en sus frecuencias habituales.

Para la C-4, los trenes con destino a Alcobendas y San Sebastián de los Reyes tuvieron que iniciar y finalizar su recorrido en Chamartín, dejando sin cobertura directa a numerosos usuarios de esa línea.

La coincidencia de dos averías técnicas en apenas hora y media en uno de los principales nudos ferroviarios de la capital vuelve a evidenciar la fragilidad de una infraestructura que, de forma recurrente, pone en jaque los desplazamientos diarios de decenas de miles de madrileños. Las incidencias quedaron resueltas antes del mediodía, aunque para muchos viajeros el daño ya estaba hecho.