Riaza vuelve a ponerse el maillot. Este sábado la localidad segoviana acoge una nueva edición de la Subida a la Quesera, una prueba ciclista que ya forma parte del alma del municipio y que este año alcanza su 43ª cita consecutiva.

La salida está fijada para las 9 de la mañana desde la Ermita de San Roque, y los participantes tendrán por delante uno de los retos más exigentes del calendario ciclista provincial: ascender hasta el puerto de la Quesera, situado a 1.749 metros de altitud.
El recorrido mide 8,6 kilómetros y acumula un desnivel positivo de 610 metros, con una pendiente media del 7,1% y puntas de hasta el 12%. Cifras que no asustan a los veteranos de esta carrera, pero que sí ponen a prueba las piernas de cualquier ciclista que se atreva a aceptar el desafío.
La organización corre a cargo del Club Ciclista de Riaza y del Ayuntamiento de la localidad, dos instituciones que año tras año garantizan el buen desarrollo de una prueba que se ha convertido en referente dentro del ciclismo federado de la provincia de Segovia.
Y es que Segovia tiene una larga tradición de carreras sobre la bicicleta. Algunas de ellas llevan décadas marcando el calendario deportivo de sus municipios, como la Carrera del Pavo en la capital, que supera los 90 años de historia. La Subida a la Quesera comparte ese espíritu: el de una competición que va más allá del deporte y que forma parte de la identidad de quienes viven y sienten Riaza.
Cuarenta y tres ediciones avalan una prueba que, lejos de perder vigor, mantiene viva la ilusión de corredores y aficionados que cada septiembre se dan cita en este rincón de la sierra segoviana.
Este sábado, una vez más, las ruedas girarán cuesta arriba camino de la Quesera. La montaña espera.


