Un menhir de piedra en Atapuerca inmortaliza el legado de la Ruta Quetzal en su 25 aniversario

Atapuerca volvió a ser el centro de la historia este fin de semana, aunque no por sus célebres yacimientos prehistóricos, sino por un homenaje muy especial: la instalación de un imponente menhir junto al Centro de Arqueología Experimental (CAREX) para conmemorar los 25 años de la llegada de la Ruta Quetzal a los yacimientos burgaleses y rendir tributo a su impulsor, Miguel de la Quadra-Salcedo.

Un menhir de piedra en Atapuerca inmortaliza el legado de la Ruta Quetzal en su 25 aniversario

La enorme pieza de piedra quedó colocada en su emplazamiento definitivo gracias, en parte, al esfuerzo simbólico de Sol, hija del aventurero y divulgador, quien participó tirando de las cuerdas para desplazar el menhir hasta su posición final. Un gesto cargado de emoción que convirtió el acto en algo íntimo y familiar, además de histórico.

El homenaje no se limitó a Atapuerca. El viernes por la tarde, en el Museo de la Evolución Humana de Burgos capital, tuvo lugar un acto institucional en el que Sol de la Quadra-Salcedo estuvo acompañada por el director general de Turismo de la Junta de Castilla y León, Ignacio Sicilia, quien puso en valor la figura del homenajeado y el enorme legado que dejó tras décadas de expediciones.

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Sicilia destacó que la Ruta Quetzal fue mucho más que una aventura juvenil. Fue, según sus palabras, una herramienta de divulgación que unió a generaciones de jóvenes de España y América Latina a través de la lengua, la cultura, la historia y el espíritu de exploración. El propio Miguel de la Quadra-Salcedo definía ese intercambio como la «semilla» del mestizaje cultural entre los dos lados del Atlántico.

El director general también aprovechó el acto para reivindicar el patrimonio compartido entre España e Iberoamérica, recordando que «la Hispanidad permitió los primeros derechos humanos y el primer germen del Derecho internacional», e insistió en la necesidad de seguir difundiendo ese legado desde el rigor y el conocimiento científico.

Atapuerca, tierra que ya guarda la memoria de los primeros europeos, suma ahora este menhir como nuevo símbolo de unión entre civilizaciones y continentes. Una piedra que mira al futuro con la misma firmeza con la que mira al pasado.