Las fiestas patronales de Miranda de Ebro recuperaron este sábado su mejor cara. Tras un arranque de semana algo deslucido, el Día de la Patrona devolvió al municipio el ambiente que el mes de septiembre lleva décadas prometiendo: aceras llenas, colores en movimiento y la ciudad volcada en la calle.

El cambio de ritmo se notó desde la mañana. El buen tiempo invitó a salir y la Feria Gastronómica de La Estación reunió a numerosos mirandeses antes de que cayera la tarde. Allí aguardaban también las cuatro carrozas que, al llegar el ocaso, arrancaron hacia el momento para el que habían sido construidas durante meses.
La comitiva abrió paso con la Banda Municipal de Música interpretando la Marcha de París y No lo olvido, acompañada de dulzainas, tambores y los inseparables Gigantes y Cabezudos. La música llenó cada tramo del recorrido y las aceras respondieron con más presencia que en jornadas anteriores.
Entre todos los colores del desfile, el rosa terminó por imponerse. La carroza Un paraíso muy dulce, presentada por la peña Trotamundos, construyó un universo de golosinas con piruletas, bastones de caramelo, una enorme rosquilla e incluso la Pantera Rosa entre sus figuras. El jurado la premió con el primer puesto en la clasificación general y en iluminación, además del tercero en vestuario.
La misma peña completó un doblete notable con Fantasía submarina, segunda en general y en iluminación y primera en vestuario. Arco Iris sumó otros dos reconocimientos, y Sagrados Corazones cerró la tabla en su estreno absoluto, que resultó ser la gran novedad de la noche.
Por primera vez, un colegio mirandés se sumaba a la tradición. Quince familias habían trabajado desde finales de mayo para levantar los nueve metros de Toda carrera comienza con una primera salida, una incorporación que abre una puerta a la renovación de una costumbre que lleva tiempo buscando relevo.
Cuando el papelillo dio paso a la música en directo, Mikel Erentxun encontró en la calle Cantabria un público notablemente mayor que el de la noche anterior. Las txoznas recogieron el testigo y el ambiente se prolongó hasta bien entrada la madrugada.
Este domingo Miranda sigue con la inercia. El Concurso de Pintura al Aire Libre ha salpicado caballetes por el centro histórico y la Banda Municipal ha vuelto a mezclar generaciones con Sinatra, Bon Jovi y los Piratas del Caribe. La tarde cerrará el ciclo festivo con Celtas Cortos como colofón musical de unas fiestas que han sabido, al final, ponerse a sí mismas su mejor traje.
Más noticias de Burgos
Una planta de biogás con 40 años de vida proyectados aterriza en la comarca del Arlanza burgalesa
Un menhir de piedra en Atapuerca inmortaliza el legado de la Ruta Quetzal en su 25 aniversario
La Diputación de Burgos abre la puerta a los templos del Valle de Mena para acceder a las ayudas contra las goteras