Candeleda se vistió de fiesta para acoger una nueva edición de la romería al Santuario de Nuestra Señora de Chilla, una de las celebraciones más arraigadas y queridas de la provincia de Ávila, que cada año convoca a miles de devotos y visitantes en torno a uno de los enclaves religiosos más emblemáticos del sur abulense.

Desde primeras horas de la mañana, los caminos que conducen al santuario se llenaron de familias, grupos de amigos y peregrinos que, a pie o en vehículo, se dieron cita para honrar a la patrona y disfrutar de una jornada que mezcla fe, tradición y celebración popular.
La imagen de la Virgen de Chilla presidió los actos religiosos centrales, con una misa solemne que congregó a una gran multitud en el interior y los alrededores del templo. Las palabras del celebrante recordaron el significado profundo de esta devoción, transmitida de generación en generación en los pueblos de la comarca.
Pero la romería no es solo recogimiento. Tras los actos litúrgicos, el entorno del santuario se transformó en un escenario festivo donde no faltaron el baile, la música tradicional, las meriendas al aire libre y el reencuentro entre vecinos de distintos municipios de la zona. Ese ambiente de comunidad y alegría es precisamente lo que hace única a esta celebración.
La belleza natural del paraje, enclavado en plena sierra de Gredos, añade un valor especial a la jornada. El paisaje otoñal, con sus colores cálidos y el frescor de la montaña, convierte la visita al santuario en una experiencia que va más allá de lo puramente religioso.
Las autoridades locales destacaron la excelente organización del evento y el civismo demostrado por todos los asistentes, lo que permitió que la celebración transcurriera con normalidad y buen ambiente de principio a fin.
Una vez más, la romería de Chilla ha demostrado que las tradiciones más profundas de esta tierra siguen vivas, capaces de reunir a miles de personas alrededor de un patrimonio compartido que define la identidad de Ávila y sus gentes.



