Cantabria lanza un programa para evitar que decenas de negocios con historia bajen la persiana para siempre

El cierre de una carnicería tras cuarenta años en Cabezón de la Sal o la búsqueda de sucesor de un restaurante a los pies de la cueva del Soplao reflejan un problema creciente en la región: comercios con vida y clientela fija que no encuentran a nadie que tome el relevo.

Cantabria lanza un programa para evitar que decenas de negocios con historia bajen la persiana para siempre

Para frenar esta pérdida de tejido comercial, el Gobierno de Cantabria, las cámaras de Comercio y Coercán han puesto en marcha una iniciativa llamada Relevo Cantabria. El objetivo es conectar a propietarios que quieren vender, traspasar o ceder sus negocios con emprendedores dispuestos a hacerse cargo de ellos, acompañando a ambas partes durante todo el proceso.

Los números justifican la urgencia. Hace dos años, la región contaba con 5.218 comercios, casi un tres por ciento menos que el ejercicio anterior. Detrás de esa caída hay jubilaciones, falta de continuidad familiar y ausencia de compradores.

Roberto Gutiérrez, conocido como Peto, es uno de los que ya está buscando sucesor para su restaurante Casa Jandro en Celis, en el municipio de Rionansa. Con casi sesenta años y el negocio en su mejor momento, considera que es la hora de dar el paso. El local, que reabrió en 2008 tras quince años cerrado, funciona solo en servicio de comidas durante tres horas al día y goza de clientela fija gracias al turismo que genera la cercana cueva del Soplao.

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Su fórmula es un alquiler con opción a compra que incluya el local, el aparcamiento y toda la propiedad. Lo que no quiere, dice, es verlo cerrado.

En Santander, Rosana Gutiérrez busca quien continúe con su floristería. Advierte de que el negocio puede ser rentable, pero también exige sacrificio y dedicación. En Los Corrales de Buelna, Salvador Illerías afronta la misma situación con su óptica, abierta hace más de tres décadas.

No todos han tenido la misma suerte. Luis Soto García tuvo que echar el cierre a su carnicería en Cabezón de la Sal el pasado 29 de agosto después de cuatro décadas detrás del mostrador. No encontró a nadie que quisiera quedarse con ella.

Relevo Cantabria nace precisamente para que casos como el de Soto García sean los menos posibles, y para que negocios con historia, clientela y futuro no desaparezcan simplemente por no haber encontrado a tiempo la persona adecuada para continuarlos.