Zamora ha vivido este fin de semana un ejemplo de solidaridad que ha emocionado a toda la ciudad. Hugo Girao, voluntario vinculado al mundo de las enfermedades raras y apasionado del deporte, completó este domingo el reto de dar 100.000 pasos sobre una cinta de correr para financiar el traje de electrodos que necesita Yaiza Peña Cabrera, una niña zamorana de 11 años que padece displejia espástica, un tipo de parálisis cerebral infantil.

El desafío comenzó el sábado al mediodía en un gimnasio de la capital y tenía como límite 24 horas. Sin embargo, Hugo lo logró mucho antes: poco antes de las siete y media de la mañana del domingo ya había superado los 100.000 pasos, y a las nueve y media de la mañana acumulaba más de 108.000, decidido a seguir andando hasta completar el tiempo previsto.
El mérito del reto es aún mayor si se tiene en cuenta que Hugo padece diabetes y tuvo que controlar sus niveles de azúcar a lo largo de toda la prueba. Apenas se bajó de la cinta en pequeñas paradas para ir al servicio o reponer fuerzas durante unos minutos.
Yaiza utiliza un traje especial, similar a un chándal con electrodos incorporados, que lleva puesto una hora cada uno o dos días. Ese dispositivo le ayuda a mejorar su movilidad muscular y su calidad de vida, ya que la displejia espástica le provoca espasticidad, calambres y le obliga a usar muletas para caminar. El problema es que la niña ha crecido y ya necesita su tercer traje, con un coste aproximado de 6.500 euros que la familia no puede asumir.
Fue precisamente esa situación la que motivó a Hugo a idear el reto de los 100.000 pasos, combinando la búsqueda de patrocinadores con sorteos y venta de productos durante las horas que duró la prueba.
Durante las 24 horas del desafío, otras personas le acompañaron en cintas contiguas para que no estuviera solo. Entre ellas estuvo la propia Yaiza junto a su madre, Isabel Cabrera, quien no ha escatimado palabras para expresar lo que siente. Su agradecimiento, dice, tiene muchos más dígitos que esos 100.000 pasos. Es, simplemente, infinito.
Zamora ha demostrado una vez más que la solidaridad no necesita grandes gestos, sino personas dispuestas a dar un paso, y otro, y otro más.
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