El capitán del Racing de Santander lleva cinco jornadas de Liga viendo los partidos desde el banquillo sin disputar ni un solo minuto. Íñigo Sainz-Maza, el único futbolista de campo del equipo cántabro que todavía no ha debutado esta temporada en Primera División, vive la situación más difícil de su carrera en el club.

El centrocampista de Ampuero es actualmente el quinto mediocentro en la jerarquía que maneja el técnico José Alberto. Por delante de él se sitúan Matteo Prati, Iván Martín y Maguette Gueye, los tres ya titulares, y André Almeida, quien también sumó sus primeros minutos esta semana ante el Alavés pese a llegar al equipo prácticamente el último día del mercado. Íñigo, en cambio, sigue esperando.
La llegada de los nuevos fichajes ha sido el principal muro para el canterano. Durante la pretemporada, con la plantilla aún incompleta, disfrutó de protagonismo. Pero la incorporación sucesiva de Iván Martín, Prati y finalmente Almeida fue reduciendo su espacio hasta dejarlo en una posición complicada.
Su caso no pasa desapercibido. Recorrió el camino más largo posible dentro del club: entró en las categorías inferiores desde alevines, fue superando etapas y terminó formando parte del primer equipo. Ahora, con la categoría con la que siempre soñó por fin en sus manos, no consigue dar el último paso.
Sin embargo, Íñigo tiene un argumento diferencial que puede abrirle la puerta. Su perfil más defensivo, posicional y con capacidad para trabajar sin balón le distingue de sus compañeros de zona, más orientados al juego de pausa y manejo del esférico. En un equipo que a veces necesita frescura y músculo en el centro del campo, ese perfil puede tener su momento.
No es la primera vez que el de Ampuero demuestra resiliencia. Ya lo hizo cuando, tras debutar con el primer equipo en 2019, tuvo que remar contracorriente en varias etapas de su carrera, incluyendo una lesión de rodilla que le alejó del foco durante una temporada.
La dirección deportiva nunca se planteó prescindir de él, incluso en un verano con salidas y cesiones de futbolistas importantes. Eso, al menos, habla bien de la confianza que el club deposita en su capitán. Ahora toca esperar que José Alberto le dé la oportunidad que lleva media vida persiguiendo.
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