La resaca del primer Gran Premio de España celebrado en Madrid ha tenido ayer lunes su capítulo político en el Club Siglo XXI, donde la presidenta de la Comunidad, Isabel Díaz Ayuso, y el alcalde José Luis Martínez-Almeida defendieron el éxito del evento y cargaron con dureza contra el Gobierno de Pedro Sánchez.

Ambos dirigentes coincidieron en reprochar que ningún miembro del Ejecutivo se acercara al circuito durante el fin de semana, una ausencia que el alcalde calificó directamente de «falta de respeto a Madrid y a los madrileños».
Ayuso abrió fuego antes del desayuno informativo mostrándose «encantada» con el resultado de la cita, a la que consideró un escaparate internacional que demostró que Madrid es «una ciudad abierta, acogedora y bien organizada». Sin embargo, no tardó en apuntar al Gobierno: «No entiendo para qué tenemos 22 ministerios y ninguno se ha molestado siquiera en acercarse».
La presidenta madrileña acusó al Ejecutivo de intentar «deslucir constantemente» la celebración buscándole los fallos y aseguró que todo lo que signifique un éxito para Madrid genera rechazo en las filas del Gobierno central.
Almeida, por su parte, tiró de comparación para ilustrar lo que, a su juicio, es un trato claramente diferente según donde se celebren los grandes eventos. El alcalde recordó que durante la visita del Papa a la Sagrada Familia de Barcelona acudieron «el presidente del Gobierno y 14 ministros», y subrayó que lo de este fin de semana no era simplemente el Gran Premio de Madrid, sino el Gran Premio de España. «Es un escaparate global, no solo de Madrid, sino de todo el país», insistió.
El regidor acusó al Ejecutivo de «deslealtad institucional» y afirmó que Madrid no cuenta «ni con el apoyo, ni con la cortesía, ni con la buena educación del Gobierno cuando se trata de grandes eventos».
También respondieron a las críticas vertidas en redes sociales por el ministro de Transportes, Óscar Puente, quien tachó la carrera de «truño» por el diseño del circuito y la escasez de adelantamientos. Tanto Ayuso como Almeida rechazaron sus palabras y cuestionaron que un ministro emplee ese tono sobre un evento de proyección internacional celebrado en la capital de España.
El estreno de la Fórmula 1 en Madrid ha dejado, por tanto, una factura política que promete seguir dando que hablar en las próximas semanas.



