Ocho kilómetros entre mojones para medir fuerzas antes de las elecciones en Vitoria

La corporación municipal de Vitoria completó ayer la tradicional revisión de los mojones que delimitan el término municipal, una caminata de ocho kilómetros entre el Puerto de Vitoria y Zaldiaran que este año llegó cargada de significado político. Con las elecciones locales de mayo en el horizonte, cada paso y cada conversación fueron observados con más atención de lo habitual.

Ocho kilómetros entre mojones para medir fuerzas antes de las elecciones en Vitoria

Los concejales avanzaron en su mayor parte agrupados por formaciones, midiendo gestos y palabras. Solo el cansancio y la sed rompieron la rigidez: Garbiñe Ruiz de Elkarrekin Podemos compartió agua con el concejal de Seguridad César Fernández de Landa del PNV, y Rocío Vitero de EH Bildu charló distendida con el teniente de alcalde Borja Rodríguez del PSE.

La alcaldesa Maider Etxebarria aprovechó la jornada para lanzar un aviso a la oposición desde la plaza de España. Reclamó que los grupos dejen a un lado el calendario electoral y se sienten a cerrar los acuerdos pendientes. «Espero que la oposición esté a la altura y en vez de estar mirando la campaña electoral hay que seguir llegando a acuerdos para favorecer el bienestar de Vitoria», señaló.

EH Bildu, PP y Elkarrekin no recogieron el guante durante la marcha, aunque no cierran la puerta a negociar a partir de esta semana. Eso sí, todos coinciden en que a partir de enero el entendimiento será mucho más difícil con los comicios encima de la mesa.

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El candidato del PP, Iñaki García Calvo, caminó a ritmo tranquilo y con sentido del humor: «El orden de llegada no determinará el resultado de las elecciones», bromeó. Por su parte, la teniente de alcaldesa Beatriz Artolazabal del PNV protagonizó su última caminata institucional antes de tomar posesión en el Senado en las próximas semanas.

La jornada transcurrió sin los altercados del año pasado. Sin embargo, las juntas administrativas de los pueblos limítrofes no dejaron pasar la ocasión para trasladar sus demandas. Desde Zuazo y Gardelegi reclamaron mayor control del tráfico de paso, y vecinos de Gardelegi pidieron que el Ayuntamiento les avise directamente ante futuros incendios en el vertedero cercano.

La propuesta más concreta llegó desde Armentia. Su presidente de junta, Alfredo López de Uralde, planteó ante los responsables de Hacienda y Zona Rural la recuperación de la antigua yeguada, un edificio histórico apuntalado frente a la iglesia. El pueblo ofrece asumir el 75% del coste y pide a las instituciones que aporten el resto, menos de medio millón de euros.

El nuevo curso político en Vitoria ha echado a andar. Y lo ha hecho, como siempre, entre mojones y senderos estrechos donde adelantar no es fácil.