Los residentes de la calle Sant Josep, en el corazón de Maó, llevan meses sufriendo una situación que consideran insostenible. Los vehículos aparcados sobre las aceras les han arrebatado el derecho a caminar por su propia calle con seguridad.

El problema no es nuevo, pero ha alcanzado cotas alarmantes en las últimas semanas. A principios de septiembre, a media tarde, los vecinos llegaron a contabilizar hasta siete coches subidos simultáneamente sobre la acera de esta céntrica vía, una imagen que refleja con crudeza el desprecio habitual hacia las normas de tráfico en la zona.
Lo que más indigna a los afectados es que el aparcamiento está expresamente prohibido en toda la calle. Sin embargo, la prohibición parece papel mojado. Los automóviles no solo bloquean el paso peatonal, sino que en muchos casos se sitúan directamente delante de los portales, impidiendo a los propios residentes entrar y salir de sus viviendas con normalidad.
La consecuencia más peligrosa es que peatones de toda condición, incluidos niños y personas mayores, se ven obligados a caminar por la calzada para sortear los vehículos. El riesgo de atropello es real y cotidiano, y se suma a la creciente sensación de inseguridad que ya arrastra la calle desde que el municipio acometió cambios en su modelo de movilidad.
Los vecinos no se han quedado de brazos cruzados. A comienzos de este año pusieron en marcha una recogida de firmas para trasladar una queja formal al Ayuntamiento de Maó. Su demanda es concreta: más vigilancia policial, control efectivo del estacionamiento indebido y soluciones urbanísticas que devuelvan la acera a quienes por derecho les pertenece, los peatones.
Desde la ciudadanía también se apuntan voces críticas hacia la organización del cuerpo policial local, al que se acusa de concentrar recursos en el centro y descuidar calles como esta.
La pelota está ahora en el tejado del Consistorio. Los residentes de Sant Josep esperan respuestas y, sobre todo, hechos. Cada día que pasa sin solución es un día más en que niños, mayores y vecinos arriesgan su integridad para llegar a casa.
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