La historia vuelve a repetirse en Menorca. Una cadena de clínicas dentales cierra de golpe y deja a sus pacientes sin atención, con tratamientos a medias y dinero adelantado que nadie sabe si podrán recuperar. Esta vez la protagonista es Vivanta Dental, que ha echado el cierre de forma fulminante en su único centro en la isla, ubicado en la Vía Ronda de s’Estància de Es Mercadal.

El patrón recuerda dolorosamente a lo que vivieron muchos vecinos cuando quebró Dentix en 2020. Ahora son los clientes de Vivanta quienes se encuentran sin respuesta al otro lado del teléfono, con citas canceladas sin explicación y sin saber a quién reclamar.
Teresa Fuxà, residente en Es Castell y paciente del centro desde sus tiempos como clínica del grupo Arrels en 2009, es una de las afectadas. A lo largo de los años abonó cerca de 10.000 euros por un tratamiento que ya terminó de pagar, pero que requiere seguimiento por problemas con las prótesis. Sin clínica abierta y sin nadie al teléfono, no sabe cómo continuar su atención.
Su hijo está en una situación igual de delicada. Había adelantado 1.600 euros para una ortodoncia que aplazó hasta después del verano. Ahora ese dinero está en el aire y el tratamiento, sin comenzar.
Lo que resulta especialmente llamativo es que ni siquiera el propio equipo del centro sabía lo que iba a pasar. Las trabajadoras publicaron un mensaje en redes sociales el pasado día 10 explicando que se enteraron de la decisión cuando ya estaba tomada y que no pudieron avisar a sus pacientes ni despedirse de ellos.
Vivanta llegó a Menorca absorbiendo los centros de Arrels Grup Sanitari Dental. Primero cerró la clínica de la calle S’Arravaleta de Maó, y los pacientes fueron derivados a Es Mercadal. Ahora también ese centro ha bajado la persiana, dejando sin cobertura a personas de toda la isla.
Ante esta situación, la Organización de Consumidores y Usuarios aconseja a los afectados que guarden toda la documentación que acredite su relación con la clínica, que presenten una reclamación escrita exigiendo el historial médico y dejando constancia del incumplimiento contractual, y que acudan a los Servicios de Consumo para reclamar tanto los tratamientos incompletos como el dinero adelantado.
Los afectados de Menorca todavía no se han organizado como colectivo, pero el malestar crece. Nadie les ha dado explicaciones y el silencio de la empresa lo dice todo.
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