La valentía de un adolescente fue clave para desmantelar una red de venta de estupefacientes dentro de una urbanización turística de Ferreries. La Policía Nacional de Ciutadella detuvo el pasado jueves a un hombre de entre 40 y 50 años que trabajaba como guardia de seguridad privada en un hotel de Cala Galdana y aprovechaba su jornada laboral para traficar con drogas, principalmente marihuana, entre los clientes del establecimiento, incluidos menores de edad.

Todo comenzó cuando un joven se puso en contacto con los agentes y les facilitó información sobre el comportamiento del vigilante. Según relataron las fuentes policiales, el adolescente había entablado comunicación directa con el hombre y confirmó que este portaba habitualmente una bolsa con sustancias estupefacientes que ofrecía y vendía en pequeñas dosis de forma indiscriminada dentro del propio recinto hotelero.
A partir de esa denuncia, la Policía Nacional abrió una investigación que en pocos días permitió identificar y localizar al sospechoso. La detención se produjo en la misma urbanización de Ferreries, donde el individuo fue interceptado mientras se encontraba en pleno ejercicio de sus funciones como vigilante.
Durante el registro, los agentes confirmaron que el hombre portaba consigo la bolsa de estupefacientes descrita por el menor. Las pesquisas también revelaron que el detenido acumula antecedentes previos por delitos del mismo tipo, es decir, tráfico de sustancias estupefacientes.
El arrestado fue puesto a disposición del juez de guardia al día siguiente de su detención. Tras prestar declaración, quedó en libertad provisional mientras continúan las diligencias necesarias para la apertura del juicio oral. Se enfrenta a un delito contra la salud pública, cuyas penas pueden alcanzar varios años de prisión según la cantidad y el tipo de sustancias implicadas.
El caso ha generado una notable repercusión entre los vecinos y residentes de la zona, que han valorado positivamente la actuación policial y han destacado el papel fundamental jugado por el joven denunciante. La circunstancia de que los hechos se produjeran dentro de un hotel en activo, con acceso directo a menores de edad, añade gravedad a la situación y pone sobre la mesa la necesidad de reforzar los controles sobre el personal de seguridad en los establecimientos turísticos de la isla.
La investigación continúa abierta y no se descarta que puedan producirse nuevas diligencias en las próximas semanas.
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