Los residentes de los barrios de San José, El Zurguén, La Vega y El Tormes llevan más de tres lustros aguardando una infraestructura sanitaria que sigue sin tener ni proyecto terminado ni obras a la vista. La asociación vecinal Teso-Zurguén ha estallado tras las últimas declaraciones del presidente de la Junta de Castilla y León, Alfonso Fernández Mañueco, que prometió avances «cuanto antes» sin concretar plazos ni cifras.

Todo ocurrió durante la inauguración del centro de salud de Prosperidad, celebrada el pasado lunes. En ese acto, Mañueco aseguró que la licitación y la redacción del proyecto del nuevo equipamiento multibarrio estarían listas «cuanto antes». Para los vecinos, esa expresión fue la gota que colmó el vaso.
Y es que los datos no invitan al optimismo. En junio de 2025, la Gerencia Regional de Salud publicó la licitación para redactar el proyecto básico y de ejecución, con un presupuesto de 320.650 euros y un plazo de seis meses para su entrega. El encargo fue adjudicado al estudio Sánchez Gil Arquitectos, pero el contrato no se firmó hasta el 28 de enero de 2026, ya con retraso. Desde entonces han pasado más de siete meses y el proyecto de ejecución todavía no ha sido entregado de forma definitiva.
La propia administración autonómica reconoció en su comunicado oficial que el documento sigue en fase de redacción, cuando a estas alturas ya debería haberse iniciado el proceso de licitación de las obras.
Ante esta situación, la asociación Teso-Zurguén ha formulado tres exigencias claras. La primera, que la Gerencia de Salud reciba a sus representantes, quienes llevan meses solicitando reuniones sin obtener respuesta. La segunda, que el próximo dirigente que hable del centro de salud anuncie una cifra concreta de inversión en los presupuestos autonómicos. La tercera, que se garantice una partida de varios millones de euros que asegure el inicio real de las obras, con el objetivo de que el centro esté operativo antes de que finalice 2028.
El colectivo no esconde su frustración. «Hasta ahora, a lo largo de los más de 15 años de promesas incumplidas, solo se han presupuestado migajas», aseguran desde la asociación.
Los barrios trastormesinos siguen esperando que las palabras se traduzcan, por fin, en hormigón, puertas y batas blancas.
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