La madrugada del pasado viernes dejó en Oviedo algo más que el rastro de las fiestas de San Mateo. Dos miembros de la Asamblea Moza d’Asturies (AMA), Rubén Rosón y Jorge Fernández, fueron agredidos por un grupo de jóvenes en la plaza de la Catedral. Desde entonces, el suceso ha desatado una intensa batalla política entre los principales partidos de la ciudad y la región.

La Policía Nacional confirmó que la agresión está siendo investigada. Toda la izquierda la calificó de acto «xenófobo y fascista», mientras que PP y Vox condenaron la violencia, aunque con matices que no tardaron en generar polémica.
El detonante de la tormenta fueron las declaraciones del alcalde de Oviedo, Alfredo Canteli, quien tras la multitudinaria concentración del sábado en la plaza de la Catedral describió lo ocurrido como una «anécdota» y sembró dudas sobre los hechos al señalar que «el señor Rosón tuvo algún problema hace ya dos años más o menos a la misma hora». Añadió que de los agresores «no creo que sean tan mala gente», palabras que encendieron los ánimos en el espacio político de izquierdas.
El portavoz de IU-Convocatoria por Oviedo, Gaspar Llamazares, exigió la convocatoria de la Junta Local de Seguridad y tachó las palabras del regidor de «equidistantes y poco claras» ante lo que calificó como parte del «crecimiento del escuadrismo fascista». El secretario general de CC OO en Oviedo, José Antonio Rodríguez, fue un paso más allá y reclamó directamente la dimisión del alcalde.
Desde la Federación Socialista Asturiana, el secretario de Organización Luis Ramón Fernández Huerga acusó al presidente regional del PP, Álvaro Queipo, de mantener «un silencio cómplice que equivale a amparar comportamientos denigrantes». Sin embargo, Queipo ya había condenado la agresión el pasado 12 de septiembre en una red social, aunque sin pronunciarse después sobre las controvertidas palabras de Canteli.
🍢Vota tu pincho favorito de los Chiringuitos de San Mateo37 casetas · Top 10 en directo · raciones, bocadillos y sidra al precio de cada casetaEn marchaVarios concejales del PP, entre ellos Mario Arias y Covadonga Díaz, respaldaron públicamente al alcalde, al igual que el diputado regional y vicepresidente de la Junta General, José Agustín Cuervas-Mons.
La repercusión del caso superó las fronteras de Oviedo. El ministro de Interior, Francisco Grande-Marlaska, y el presidente del Principado, Adrián Barbón, también se sumaron a las críticas durante sus apariciones públicas de los últimos días.
Lo que comenzó como una agresión en plenas fiestas se ha convertido en un pulso político que, a día de hoy, sigue sin dar señales de apaciguarse.
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