Las fiestas de San Mateo son el momento más esperado del año para miles de logroñeses y visitantes que cada septiembre llenan la capital riojana de música, vino y celebración. Sin embargo, las grandes concentraciones de personas también traen consigo riesgos que conviene conocer de antemano.

Con el objetivo de que nadie tenga que recordar estas fiestas por un mal momento, la Policía Local y la Policía Nacional han hecho pública una serie de recomendaciones dirigidas tanto a vecinos como a turistas que se acerquen a disfrutar del ambiente festivo.
Entre los consejos destacados figuran medidas básicas pero esenciales, como no perder de vista los objetos personales en zonas de gran afluencia, especialmente el móvil y la cartera. Los carteristas aprovechan precisamente las aglomeraciones y el bullicio para actuar, por lo que mantener los bolsillos delanteros y las mochilas bien cerradas puede marcar la diferencia.
También se recomienda establecer un punto de encuentro claro con el grupo de amigos o familiares antes de adentrarse en las zonas más concurridas. Si alguien se despista o pierde la cobertura del teléfono, saber dónde reunirse evita momentos de angustia innecesarios.
Las autoridades hacen especial hincapié en el consumo responsable de alcohol, recordando que los excesos no solo afectan a la salud, sino que también pueden convertir a una persona en más vulnerable ante situaciones de riesgo. En este sentido, se pide no dejar las bebidas sin vigilancia en ningún momento.
Otro punto importante es prestar atención a los menores. Los niños deben llevar visible algún dato de contacto y los adultos no deben perderlos de vista en ningún momento, sobre todo durante los desfiles y los actos más multitudinarios.
Los cuerpos policiales también recuerdan que ante cualquier incidencia se debe llamar al 091 o al 092, y que habrá dispositivos especiales desplegados por toda la ciudad durante los días de celebración para garantizar la seguridad de todos los asistentes.
San Mateo es sinónimo de alegría y tradición en Logroño, y con un poco de precaución y sentido común, la experiencia puede ser completamente disfrutable y sin contratiempos. Las fiestas son de todos, y cuidarlas es también responsabilidad de cada uno.



