El turismo de piso no para en Cantabria: la costa acapara casi dos tercios de todas las viviendas vacacionales

Cantabria suma cada vez más apartamentos turísticos y la costa sigue siendo su gran protagonista. Los últimos datos del Instituto Cántabro de Estadística revelan que la comunidad ha registrado 229 nuevos pisos de uso vacacional solo en los primeros ocho meses de 2026, lo que supone un crecimiento del 3,6% y eleva el parque total a 6.666 inmuebles.

El turismo de piso no para en Cantabria: la costa acapara casi dos tercios de todas las viviendas vacacionales

Santander encabeza el listado con una distancia considerable sobre el resto. La capital concentra ella sola 1.946 viviendas, es decir, casi tres de cada diez de toda la región. Aunque su peso relativo ha bajado ligeramente respecto a finales de 2025, cuando rondaba el 31%, sigue siendo el municipio con mayor oferta con mucha diferencia.

Junto a Santander, Suances, Ribamontán al Mar y Noja suman entre los cuatro el 43,4% del total regional. Si a ese grupo se añaden San Vicente de la Barquera, Comillas, Miengo, Santoña, Piélagos y Castro Urdiales, el porcentaje escala hasta el 63%. Un dato que deja claro que el mapa del alquiler vacacional en Cantabria se dibuja casi exclusivamente siguiendo la línea de playa.

En el lado opuesto, tres municipios no registran ni una sola vivienda turística: San Miguel de Aguayo, Santiurde de Reinosa y Tresviso.

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La tendencia alcista es generalizada. Setenta de los 102 municipios de la región han incrementado su número de pisos vacacionales, mientras que solo seis los han reducido. Además de Santander, que perdió 55, los descensos son mínimos en El Astillero, Castañeda, Santa María de Cayón, Hazas de Cesto y Polaciones.

En conjunto, las viviendas turísticas ofrecen actualmente 30.268 plazas, 1.451 más que a principios de año, un aumento del 5%.

Estos números contradicen abiertamente las previsiones del Gobierno regional. Cuando se aprobó el decreto regulador el año pasado, tanto la presidenta María José Sáenz de Buruaga como el consejero de Turismo Luis Martínez Abad anunciaron una reducción drástica del número de pisos. La realidad ha ido en sentido contrario.

La explicación está en los plazos. Los propietarios dispusieron de nueve meses desde julio de 2025 para adaptarse a la nueva normativa y obtener los permisos municipales necesarios. Cerca de 3.000 no presentaron la documentación requerida, pero la Consejería acumula tal volumen de expedientes pendientes que la mayoría de esos inmuebles siguen figurando en el registro oficial.

Queda por ver si el proceso de revisión reducirá finalmente el parque de viviendas turísticas o si la oferta seguirá creciendo en los próximos meses.