Doscientas sesenta familias de Salamanca ya aparcen casi gratis desde que llegaron los parquímetros a sus barrios

La extensión de la zona de aparcamiento regulado a nuevos barrios de Salamanca, que entró en vigor el pasado 15 de julio, ha traído consigo una consecuencia inesperada para muchos vecinos: el descubrimiento de la tarjeta de residente, un título que permite estacionar por apenas unos euros al año frente al desembolso diario que supone el ticket del parquímetro.

Doscientas sesenta familias de Salamanca ya aparcen casi gratis desde que llegaron los parquímetros a sus barrios

Desde que los nuevos parquímetros y las líneas azules y verdes llegaron a zonas como Prosperidad, San Narciso, La Marina, Alamedilla o el entorno de la Policía Nacional, el Ayuntamiento de Salamanca ha emitido 260 nuevas tarjetas de residente. Una cifra que refleja el interés creciente de los ciudadanos por una alternativa que existía antes de la ampliación pero que apenas era conocida fuera del centro histórico.

La tarjeta tiene dos modalidades: un bono de 75 días por 19,20 euros o uno anual por 75 euros. Con cualquiera de ellos, el titular puede aparcar sin pagar ticket en las plazas señalizadas con línea simple de su zona. Todo ello frente al coste habitual de la ORA para el resto de conductores.

No obstante, conseguirla no es tan sencillo como parece. El solicitante debe estar empadronado en la dirección que declara y, además, tener el vehículo registrado en ese mismo domicilio. Quien cumpla ambos requisitos podrá poner la tarjeta en el parabrisas y olvidarse del parquímetro en una serie de calles concretas.

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La ampliación afecta a unas 600 nuevas plazas repartidas por la ciudad, divididas aproximadamente en dos mitades: unas 300 de rotación, donde paga todo el mundo, y otras 300 reservadas para residentes con tarjeta. Las primeras se concentran en vías con mayor tránsito, mientras que las segundas se ubican entre bloques residenciales.

Antes de la regulación, muchas de esas calles eran gratuitas pero prácticamente inaccesibles para los vecinos del barrio. Vehículos procedentes de otras zonas ocupaban las plazas durante días o semanas sin moverse, lo que convertía aparcar cerca de casa en una tarea casi imposible.

El nuevo sistema busca equilibrar rotación y acceso vecinal, aunque en las primeras semanas ya se ha detectado el traslado de coches hacia calles aún no reguladas, un fenómeno que también ocurrió en anteriores ampliaciones de la ORA en la ciudad.

La tarjeta de residente se presenta así como la cara más amable de una medida que, según el consistorio, pretende mejorar la movilidad en una Salamanca que lleva décadas conviviendo con el eterno problema del aparcamiento urbano.