El barrio de Montesol exige un cambio urgente en el autobús urbano tras dejar a un centenar de vecinos sin poder subir en hora punta

El inicio del curso escolar ha vuelto a poner al límite el servicio de autobús urbano en el Distrito Norte de Cáceres. Los vecinos de Montesol denuncian que la línea L8 no puede absorber la demanda de las mañanas y piden al Ayuntamiento que reorganice el recorrido del refuerzo R8 antes de que la situación se consolide como un problema estructural.

El barrio de Montesol exige un cambio urgente en el autobús urbano tras dejar a un centenar de vecinos sin poder subir en hor

La presidenta de la asociación vecinal de Montesol, Victoria Campos, describe la situación como un «caos». Según relata, el pasado lunes cerca de un centenar de personas se quedaron esperando en las paradas de las calles Las Águilas, Arsenio Gallego y Avenida de Extremadura porque los autobuses de las 7:30 y las 7:45 horas llegaban ya completos.

«En la calle Avutardas, la L8 ya venía llena. Se subieron unos pocos y el conductor tuvo que cerrar las puertas. Siguió el recorrido sin poder recoger a nadie más en el Parque Vía de la Plata ni en el centro de salud», lamenta Campos. Algunos residentes de Cordel de Merinas han optado directamente por caminar hasta paradas anteriores para tener alguna posibilidad de acceder al vehículo.

La propuesta vecinal es concreta: que el R8 inicie su recorrido a las 7:25 horas desde el Polígono Mejostilla, en lugar de salir desde la Plaza de los Conquistadores como hace ahora. De ese modo, el refuerzo llegaría al Distrito Norte justo en la franja de máxima demanda, absorbiendo parte del flujo de viajeros que colapsa la línea principal.

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«Sabemos que a las siete y veinte no hay casi nadie cogiendo el autobús en el polígono para ir al centro, pero sí hay cientos de vecinos en los barrios esperando para bajar», argumenta la representante vecinal, quien prepara ya un informe gráfico para trasladar al Ayuntamiento la magnitud real del problema.

No todo son quejas en el Distrito Norte. Los vecinos reconocen que el nuevo autobús articulado eléctrico incorporado en la línea RM está funcionando muy bien. El vehículo, de 18 metros de longitud y con capacidad para 123 viajeros, ha aliviado la presión en los desplazamientos hacia la universidad.

Desde el Ayuntamiento, en cambio, relativizan el alcance del problema. Según los datos de la empresa concesionaria, fueron unos diez usuarios los que se quedaron en cada servicio, y pudieron tomar el siguiente autobús apenas seis minutos después. El consistorio apunta que este tipo de situaciones se repite cada inicio de curso y que la demanda tiende a ajustarse con los días.

Los vecinos, sin embargo, no están dispuestos a esperar. Campos asegura que llevarán su informe al Ayuntamiento y exigirán una respuesta antes de que el problema se normalice como ocurrió en cursos anteriores.