El ministro de Transportes visitó Santander este miércoles con una promesa bajo el brazo: los 21 nuevos convoyes que renovarán por completo la flota de Cercanías de Cantabria comenzarán las pruebas sobre raíles el próximo mes de octubre.

La visita de Óscar Puente a la capital cántabra coincidió, casi de forma irónica, con la caída de un árbol sobre las vías entre Montabliz y Pesquera, lo que interrumpió el servicio en la línea C1. Una imagen que resume a la perfección los años que lleva sufriendo esta red ferroviaria: obras, incidencias, transbordos y pasajeros al límite de la paciencia.
El propio ministro no esquivó la realidad. Reconoció que carga con el malestar de los usuarios y que lo nota a diario. Sus palabras fueron directas y sin rodeos: tiene grabada esa frustración colectiva en su propio rostro.
Los trenes en cuestión son los mismos que protagonizaron uno de los escándalos más sonoros del sector ferroviario español reciente. Fueron diseñados con unas dimensiones que los hacían incompatibles con los túneles de la red de ancho métrico de Cantabria y Asturias, lo que desencadenó una cadena de dimisiones en empresas públicas estatales y retrasó su llegada más de tres años.
Puente aseguró que los convoyes se encuentran ya en fase de ensayos dinámicos y que las pruebas en vía arrancarán en octubre. El objetivo es que los primeros trenes estén en servicio en 2027.
El ministro también anunció que este mes se licitará la redacción de proyectos para duplicar la vía en los tramos Torrelavega-Renedo y Guarnizo-Muriedas, así como el cubrimiento de las vías de Camargo. Para la llegada de la alta velocidad a Reinosa, avanzó que habrá noticias próximamente.
Sobre los motivos de los retrasos acumulados, Puente apuntó a la crisis que atraviesa la industria ferroviaria europea, que está afectando a los plazos de entrega en toda la Unión Europea. Un asunto que, según indicó, se abordará la semana próxima en Berlín y que calificó de preocupación máxima. Llegó incluso a lanzar una advertencia: si la industria europea no reacciona, la competencia china acabará ocupando su lugar.
Para los vecinos de Cantabria que cada día dependen del tren para ir al trabajo o mover su vida, las palabras del ministro son un rayo de esperanza. Pero también saben que las promesas en este capítulo tienen historial. Ahora toca esperar a octubre.



