La confusión y la angustia se han instalado entre los pacientes de la clínica dental Vivanta en Menorca tras el cierre repentino de su único centro en la isla, ubicado en Es Mercadal. Un cartel pegado en la persiana bajada avisa de una «suspensión temporal de la actividad», pero nadie sabe con certeza qué pasará con sus tratamientos ni con el dinero que ya han desembolsado.

Pedro es uno de los afectados. El pasado jueves recibió un simple mensaje de texto cancelando su cita, sin más explicaciones. Lleva cuatro años inmerso en un tratamiento bucodental con financiación incluida que todavía no ha concluido. Lo más doloroso de su situación: el mes pasado terminó de abonar los 11.000 euros que costaba el tratamiento completo.
«Estoy desesperado, llevo 11.000 euros gastados y no puedo esperar», afirma Pedro, vecino de Es Mercadal, que resume en esas palabras la situación que viven decenas de pacientes en la isla.
Ante los rumores de que Vitaldent podría dar continuidad a los tratamientos de los afectados, Pedro se acercó a interesarse. La respuesta fue desalentadora: nadie sabe nada todavía. El asunto está en manos de la justicia, inmerso en un concurso de acreedores que el juzgado mercantil número 12 de Madrid ha abierto contra el grupo Aestes, propietario de la red Vivantadental.
El juzgado ha designado a la firma FTI Consulting como administradora concursal del proceso. Por su parte, Donte Group ha presentado una oferta para adquirir la red de clínicas de Vivantadental y ha señalado que su objetivo es garantizar la continuidad asistencial de los pacientes, aunque ha advertido de que cualquier acuerdo está condicionado a la resolución judicial.
Mientras tanto, los pacientes de Menorca se encuentran en un callejón sin salida. En la isla solo existía este centro de Es Mercadal, por lo que la indicación de acudir a cualquier otro centro de la red Vivanta resulta, en la práctica, imposible de cumplir.
Pedro, harto de las incertidumbres, ha optado por buscar soluciones por su cuenta y ha pedido presupuesto a un dentista local. «Yo no puedo esperar a que esto del concurso se resuelva, la situación me está enfermando», confiesa.
Un testimonio que refleja el malestar generalizado de quienes confiaron en una gran cadena dental y hoy se sienten abandonados a su suerte, sin atención, sin respuestas y con los bolsillos ya vacíos.



