IU denuncia que la Junta de Castilla y León ha eliminado el histórico pavimento de granito de uno de los accesos más emblemáticos de la ciudad y lo ha sustituido por asfalto, en unas obras que han costado cerca de 775.000 euros.

El portavoz de Izquierda Unida en el Ayuntamiento de Segovia, Ángel Galindo, ha salido al paso de la reforma integral de la Cuesta de los Hoyos para criticar la decisión de reemplazar el adoquín de granito por una mezcla bituminosa tipo SMA. Según Galindo, se trata de una solución que daña el patrimonio y el paisaje de esta vía, que discurre por el valle del Clamores a los pies de la Catedral y el Alcázar.
Las obras afectan a un tramo de aproximadamente 1,85 kilómetros, entre la glorieta de la Policía Nacional y las proximidades de La Fuencisla. La Junta argumenta que el firme anterior estaba muy deteriorado y presentaba problemas de adherencia, agravados por la humedad y la escasa insolación de algunos puntos de la carretera.
El proyecto cuenta además con la autorización de la Comisión Territorial de Patrimonio de Segovia, algo que el portavoz de IU no termina de entender. «Es difícil entender que la Comisión de Patrimonio no haya cuestionado esta decisión, dado el grave impacto ocasionado», afirma Galindo, quien defiende que se podría haber rehabilitado el adoquinado original sin necesidad de sustituirlo.
Como ejemplo de que esa opción es viable, el representante municipal cita la calle San Juan, cuyo pavimento fue reformado hace una década y sigue en buen estado pese al intenso tráfico que soporta a diario.
Galindo plantea también dudas sobre la seguridad vial. A su juicio, el asfalto puede favorecer una circulación más rápida en una carretera con historial de accidentes por exceso de velocidad. El proyecto autonómico incluye bandas transversales de alerta para intentar moderar la velocidad, pero IU considera que la propia naturaleza del adoquín habría actuado de forma más eficaz como elemento disuasor.
A las críticas patrimoniales y de seguridad se suma una advertencia económica. Cuando la titularidad de la vía sea cedida al Ayuntamiento, será el Consistorio quien asuma los costes de su mantenimiento, con un pavimento que el propio Galindo califica de inferior en términos de integración paisajística.
La polémica llega en plena temporada turística y reabre el debate sobre cómo deben abordarse las intervenciones en entornos protegidos de una ciudad declarada Patrimonio de la Humanidad.



