La Comunidad de Madrid inauguró este miércoles el curso universitario 2026-2027 en la Universidad Autónoma de Madrid, en un acto marcado por la ausencia de la presidenta regional, Isabel Díaz Ayuso, y por una concentración de más de un centenar de estudiantes y profesores frente a las puertas del campus.

La consejera de Educación, Ciencia y Universidades, Mercedes Zarzalejo, asumió la representación institucional del Gobierno regional y ocupó el lugar que, desde 2019, venía reservándose para Ayuso en cada apertura de curso. La presidenta no acudió, según explicó el ejecutivo autonómico, «por cuestiones de agenda».
El acto reunió a los rectores de las seis universidades públicas de la región junto a otras autoridades y miembros de la comunidad educativa. Zarzalejo aprovechó el discurso inaugural para destacar que los centros afrontan este año «desde una posición de fortaleza y estabilidad sin precedentes».
La consejera hacía referencia al nuevo modelo de financiación plurianual que dota a las universidades públicas madrileñas de 14.800 millones de euros hasta 2031. Uno de los puntos que aún estaba pendiente era el reparto de los 150 millones destinados a financiación por objetivos. Este escollo quedó resuelto antes del verano tras acordar con las propias universidades un catálogo de 51 indicadores comunes.
Cada centro ha fijado sus propias metas dentro de ese catálogo. Entre los compromisos se incluyen mejorar la transferencia de conocimiento, potenciar la colaboración con empresas, aumentar la empleabilidad de los egresados y desplegar estrategias de inteligencia artificial.
A estos fondos se suman otras partidas para cubrir el funcionamiento ordinario de los campus, como nóminas y facturas, y cantidades extraordinarias para corregir déficits o impulsar proyectos singulares. Además, se destinarán 549 millones de euros a modernizar las infraestructuras universitarias.
Sin embargo, el arranque de curso no estuvo exento de tensión. Ante la previsión inicial de que Ayuso asistiría al acto, grupos de alumnos y docentes organizaron una concentración en las inmediaciones del campus para protestar contra la gestión autonómica de las universidades. Aunque la presidenta no apareció, la movilización se mantuvo.
El inicio del año académico también trae novedades para los centros bilingües de la región, que arrancan con la contratación de 1.460 auxiliares de conversación nativos dentro del programa de idiomas de la Comunidad.
Madrid pone en marcha así un curso universitario que llega cargado de expectativas económicas pero también de críticas desde el seno de la propia comunidad educativa.
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