Un vecino de Hellín recuperará los 5.300 euros que perdió en junio de 2022 tras ser víctima de un fraude bancario conocido como smishing. La Audiencia Provincial de Albacete ha confirmado que Unicaja deberá reintegrar ese dinero, aunque la propia Sala reconoce que el cliente actuó con negligencia grave.

Todo comenzó el 11 de junio de 2022, cuando el afectado recibió un SMS que aparentaba proceder de su banco. El mensaje le advertía de un acceso inusual a su cuenta y le pedía que verificara sus datos a través de un enlace. El hombre accedió, introdujo sus claves y autorizó mediante un código OTP la vinculación de un nuevo dispositivo a su banca digital.
Desde ese segundo terminal, los estafadores realizaron de inmediato dos transferencias internacionales: una de 3.200 euros y otra de 2.100 euros. Al día siguiente, el cliente descubrió lo sucedido y presentó denuncia ante la Guardia Civil.
El Juzgado de Primera Instancia número 2 de Hellín ya condenó a Unicaja a devolver el dinero. La entidad recurrió, argumentando que el usuario había actuado de forma especialmente imprudente al facilitar sus claves y autorizar un nuevo dispositivo.
La Audiencia le da parcialmente la razón al banco. La Sala considera comprensible que alguien poco familiarizado con la banca digital caiga en el primer engaño, pero entiende que autorizar la vinculación de un teléfono distinto mediante una OTP sí debió despertar sospechas claras en el usuario.
Sin embargo, eso no es suficiente para liberar al banco de toda responsabilidad. La Audiencia recuerda que las entidades que prestan servicios de pago deben contar con sistemas capaces de detectar operaciones anómalas, teniendo en cuenta factores como el horario, la cuantía, los destinatarios o los cambios bruscos en los hábitos del cliente.
En este caso, la secuencia fue especialmente llamativa: apenas vinculado el nuevo dispositivo, desde ese mismo terminal se ejecutaron dos transferencias internacionales. El tribunal considera que ese comportamiento debió activar alguna medida adicional de seguridad por parte del banco, sobre todo tratándose de un tipo de fraude que ya era conocido en el sector.
La sentencia, dictada el 22 de julio de 2026, es definitiva y no admite recurso. Unicaja tendrá que devolver los 5.300 euros más los intereses correspondientes.



