El Racing de Santander cayó goleado por 7-2 ante el Barcelona en el Camp Nou en una noche en la que José Alberto López apostó fuerte por la rotación y el experimento terminó en debacle. El técnico asturiano asumió toda la responsabilidad sin excusas.

Tres partidos en ocho días, un bloque titular al que había que proteger y la voluntad de dar minutos a los futbolistas menos habituales. Con esa hoja de ruta, el entrenador verdiblanco presentó un once inicial con hasta ocho cambios respecto a sus habituales titulares. Solo Agirrezabala, Canales y Prati mantuvieron su condición de fijos en este arranque de temporada. El resto, reservas llamados a demostrar que el nivel del equipo va más allá de los once de siempre.
La respuesta del campo fue demoledora. El Barcelona, enrachado y con una estadística intimidante como local, no perdonó. Los de Flick encontraron enormes facilidades ante un Racing que no supo ser competitivo en ninguna de las líneas y que encajó tres penaltis, señal de que los problemas fueron colectivos y no solo cuestión de nombres.
José Alberto no se escondió tras el pitido final. «La máxima responsabilidad de lo que ha pasado, y más con tanto cambio, es absolutamente mía», reconoció el técnico, que insistió en que el objetivo de la rotación era mantener frescos a sus jugadores de cara al tercer partido consecutivo. «Si no tienen minutos de calidad es imposible», argumentó para justificar una decisión que, a la luz del marcador, resultó demasiado arriesgada.
Con todo, el resultado podría haber sido aún más abultado. Julen Agirrezabala detuvo un penalti a Lamine Yamal, el árbitro anuló con acierto un tanto blaugrana y el portero vasco evitó en varias ocasiones una goleada de mayor escándalo. Fue, paradójicamente, uno de los mejores verdiblancos de la noche.
El Racing también encontró el camino a la portería rival en dos ocasiones, con opciones de un tercero, lo que demuestra que el equipo no entregó los brazos en ningún momento.
La conclusión que deja esta visita al Camp Nou es clara: los titulares del Racing lo son por razones concretas, y la diferencia de nivel con el bloque de reservas es una realidad que en noches como esta se magnifica sin remedio.
El conjunto cántabro tiene ahora la obligación de pasar página rápido. La semana no ha terminado y quedan compromisos por delante en los que recuperar sensaciones y crédito.
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