Los ayuntamientos integrados en la Mancomunidad del Sorbe han elevado la voz para reclamar que se garantice el suministro de agua a sus vecinos antes de atender cualquier demanda procedente de la Comunidad de Madrid.

La petición llega en un momento de tensión hídrica que afecta a buena parte del centro peninsular y que ha reabierto un debate que los pueblos del entorno del río Sorbe conocen bien: el de quién tiene prioridad cuando el agua escasea.
La Mancomunidad, que agrupa a varios municipios de la provincia de Guadalajara y que depende en gran medida del embalse de Beleña, ha trasladado su preocupación a las administraciones competentes. El argumento es claro: antes de exportar agua hacia la capital, hay que asegurar que los ciudadanos guadalajareños tendrán cubierto su abastecimiento con suficientes garantías y sin merma en la calidad ni en la cantidad del servicio.
Desde la entidad supramunicipal subrayan que sus municipios llevan años gestionando un recurso escaso con responsabilidad y austeridad, y que no pueden quedar expuestos a posibles déficits provocados por decisiones que se toman fuera de sus fronteras administrativas.
La solicitud de Madrid ha encendido las alertas en la comarca, donde los recuerdos de sequías pasadas siguen presentes. Los representantes locales insisten en que cualquier trasvase o cesión de caudal debe ir precedida de estudios técnicos rigurosos y de compromisos vinculantes que protejan a las poblaciones del entorno.
El debate sobre el reparto del agua en la cuenca del Tajo y sus afluentes no es nuevo, pero adquiere especial relevancia en un contexto de cambio climático que reduce de forma progresiva las precipitaciones y adelgaza las reservas embalsadas en toda la región.
Los alcaldes implicados esperan una respuesta concreta por parte de la Confederación Hidrográfica del Tajo y del Gobierno central, y no descartan emprender acciones adicionales si consideran que los intereses de sus vecinos no quedan suficientemente protegidos.
El agua, una vez más, se convierte en el centro de un pulso entre la gran ciudad y los municipios que, pese a su menor tamaño, son custodios de los recursos que la hacen posible.



