El profesorado de la enseñanza no universitaria de la Comunidad de Madrid se prepara para un otoño de movilizaciones. El sindicato CSIF ha convocado una huelga indefinida que arrancará el próximo 14 de octubre, con el objetivo de exigir mejoras salariales urgentes y poner fin a lo que la organización describe como una situación de precariedad laboral «insostenible».

El portavoz de CSIF Educación Madrid, Miguel Ángel González, ha subrayado que estas movilizaciones tienen un carácter «profesional y no político», con el fin de que nadie pueda achacar los paros a intereses ajenos al propio colectivo docente. «Somos el colectivo peor pagado en relación al coste de vida», ha afirmado González.
Las movilizaciones comenzarán con tres jornadas completas de huelga los días 14, 15 y 16 de octubre. A partir del 20 de ese mismo mes, los paros pasarán a ser parciales y se distribuirán en fechas concretas hasta el 31 de diciembre, aunque podrán prolongarse durante todo el curso escolar si no se alcanza un acuerdo. Estos paros se realizarán en dos franjas horarias: de 8 a 10 horas y de 16 a 18 horas, coincidiendo con el inicio del turno de mañana y el de tarde, para que el coste económico no sea un freno a la participación.
Antes del inicio formal de la huelga, el sindicato ha convocado una concentración el próximo martes a las 12 horas frente a la Consejería de Educación, coincidiendo con la celebración de una mesa sectorial.
Entre las principales demandas figura la creación de un complemento de capitalidad de entre 450 y 500 euros mensuales, la reducción del horario lectivo de los maestros a 23 horas semanales y el reconocimiento de otras funciones como horas de trabajo. El sindicato rechaza de plano la propuesta de carrera profesional impulsada desde la Consejería que dirige Mercedes Zarzalejo, tachándola de «claramente insuficiente».
Además, CSIF llama al profesorado a aplicar una huelga de celo, es decir, a limitar su actividad estrictamente a las tareas reglamentarias, dejando de asumir voluntariamente aquellas funciones no reconocidas ni remuneradas.
El sindicato también ha advertido que estudiará judicializar la normativa sobre servicios mínimos en Madrid, que considera «abusiva» y que, a su juicio, resta eficacia a las huelgas convencionales.
El inicio del curso escolar en la capital llega, por tanto, marcado por una tensión creciente entre los docentes y la administración regional, con las familias madrileñas pendientes de cómo evoluciona un conflicto que amenaza con extenderse durante meses.
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