Castella deslumbra en Las Cruces y se corona como el gran torero de la Feria de la Antigua 2026

La plaza de toros de Las Cruces vivió este domingo una tarde para el recuerdo. La cuarta y última corrida de la Feria Taurina de la Antigua 2026 dejó como imagen más brillante la faena de Sebastián Castella, que cortó dos orejas al cuarto toro y se convirtió en el gran triunfador de una tarde que cerró el ciclo taurino de las Ferias y Fiestas de Guadalajara.

Castella deslumbra en Las Cruces y se corona como el gran torero de la Feria de la Antigua 2026

El diestro francés compartió cartel con Juan Ortega y Pablo Aguado en una corrida de Juan Pedro Domecq que puso el punto final a cuatro intensas jornadas taurinas en el coso arriacense.

El momento cumbre llegó con el cuarto toro de la tarde, el de mayores posibilidades del encierro. Castella supo leer al animal desde el primer instante y construyó una faena que fue creciendo en emoción y técnica hasta conectar de lleno con los tendidos. Una actuación completa, entregada y sin fisuras que el público premió con una ovación cerrada y que los jueces reconocieron con la concesión de las dos orejas.

Juan Ortega también dejó su firma en Las Cruces. El torero sevillano protagonizó una actuación cargada de personalidad y temple ante el segundo toro, un animal noble y manejable que supo aprovechar con muletazos de clase. El remate con la espada cerró una faena que le valió una oreja y el aplauso del respetable.

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Menos suerte tuvo Pablo Aguado, que mostró disposición e incluso hilvanó algunos buenos muletazos con la mano derecha, especialmente con su tercer toro, pero los fallos con el estoque le privaron de optar a trofeo en ambas actuaciones.

El balance final del festejo quedó así: Castella, silencio y dos orejas; Ortega, oreja y silencio; Aguado, silencio en sus dos toros.

Con esta corrida se cierra una Feria Taurina de la Antigua 2026 que ha vuelto a consolidar Las Cruces como uno de los escenarios más destacados de la semana grande de Guadalajara. Especialmente reseñable es el dato de que la puerta grande bautizada como «Iván Fandiño» se abrió en tres de las cuatro tardes programadas, un balance que refleja la calidad del ciclo y el entusiasmo de una afición que ha respondido con brío a cada festejo.

Las luces de las fiestas se apagan, pero Guadalajara guarda ya en la memoria una feria taurina de altura.