La crisis sanitaria que lleva semanas sacudiendo el sector avícola de la provincia de Valladolid ha dado un salto preocupante: por primera vez, la enfermedad de Newcastle ha cruzado la frontera provincial y ha llegado a Zamora. Las autoridades de la Junta de Castilla y León han confirmado dos nuevos focos, elevando el total a 17 en toda la comunidad autónoma.

La enfermedad de Newcastle traspasa Valladolid y llega a Zamora con 17 focos activos y más de 1,3 millones de aves afectadas

Uno de los nuevos casos se localiza en una granja de broilers del municipio vallisoletano de Alcazarén. La explotación, que no contaba con vacunación frente a la enfermedad, albergaba cerca de 92.000 pollos. La sospecha se comunicó el pasado 8 de julio, tras detectarse un aumento de la mortalidad del 0,58% del censo.

El segundo foco aparece en Peleagonzalo, en la provincia de Zamora, también en una granja de broilers sin vacunar y con un censo de aproximadamente 72.530 aves. En este caso, la alerta llegó el 9 de julio al registrarse un incremento de mortalidad del 0,27%.

Con estos dos nuevos casos, el número total de aves afectadas en Castilla y León supera ya el millón trescientas sesenta mil. Los focos se distribuyen entre varios municipios vallisoletanos —entre ellos Olmedo, Íscar, Tordesillas, Megeces o Montemayor de Pililla— y ahora también en tierra zamorana.

Ante la expansión del brote, los Servicios Veterinarios han activado las medidas contempladas en la normativa europea, que incluyen la inmovilización inmediata de las granjas afectadas, el vaciado sanitario, la destrucción de cadáveres y materias contaminadas, y el establecimiento de zonas de restricción en radios de 3 y 10 kilómetros alrededor de cada foco.

La Junta ha decretado además la vacunación obligatoria en todas las explotaciones avícolas de producción y reproducción incluidas en las zonas de restricción. Esta obligación se extenderá a las provincias de Valladolid y Segovia a partir del 1 de agosto, y a toda Castilla y León desde el 1 de septiembre.

Los análisis realizados confirman que el virus circulante en Valladolid pertenece al genotipo VII.2, distinto al detectado en los focos de Valencia, lo que descarta una conexión epidemiológica entre ambos brotes.

Las autoridades insisten en reforzar la vigilancia en granjas y en el entorno natural, mejorar las medidas de bioseguridad y apostar por la vacunación como herramienta clave para frenar la propagación, aunque recuerdan que no garantiza una protección total.

por redaccion