El Ayuntamiento de Valladolid ha dado luz verde a la instalación de la histórica arquería del antiguo convento de la Merced Calzada en la Plaza de San Juan, el mismo espacio donde se alzó el edificio original hace más de cuatrocientos años. Una actuación que combina recuperación patrimonial, inversión municipal y renovación urbana.

La Junta de Gobierno Local aprobó la aceptación de la donación de los restos del claustro procesional del convento, localizados en la finca de Los Quemadillos, próxima al término municipal de Simancas. La empresa propietaria, Agricultura y Genética SL, formalizó la cesión por un importe de 39.530 euros, una cantidad muy por debajo de la valoración pericial del conjunto, que supera los 224.000 euros.
El Ayuntamiento destinará 259.020 euros para restaurar y recolocar las piezas, que incluirán también iluminación monumental, tratamiento antigrafiti y renovación del pavimento y el mobiliario urbano de la plaza. La finalización de los trabajos está prevista para la segunda quincena de junio.
El conjunto recuperado lo forman 14 arcos de piedra con columnas jónicas y un blasón, todos en avanzado estado de deterioro cuando fueron localizados. Los restos aparecieron integrados en una casona regionalista en ruinas, afectados por líquenes, algas, pintadas y el deterioro propio de décadas de abandono.
Las investigaciones municipales confirmaron que las piezas pertenecen al claustro pequeño del convento, diseñado a comienzos del siglo XVII por Pedro de Mazuecos el Mozo, arquitecto vallisoletano y autor también de la portada del Palacio Fabio Nelli. El convento fue decayendo tras la ocupación francesa de 1809 y la desamortización de 1836, hasta que sus elementos fueron trasladados y dispersados.
El proyecto de limpieza, desmontaje y traslado fue adjudicado al estudio Cuadrante y autorizado por la Comisión Territorial de Patrimonio Cultural de la Junta de Castilla y León. Los trabajos, en manos de la empresa Cabero desde septiembre de 2025, han supuesto ya el desmontaje de alrededor de 600 piezas pétreas, transportadas en 80 palés y sometidas a tratamientos de conservación. Para la restauración de la piedra se optó finalmente por un sistema de proyección de silicato de aluminio.
El alcalde Jesús Julio Carnero destacó que la actuación permitirá recuperar un fragmento desaparecido de la historia urbana de la ciudad, devolviendo a uno de sus espacios públicos un testimonio arquitectónico que llevaba siglos fuera de su lugar.
