Un grupo de científicos del Hospital Clínico Universitario de Valladolid trabaja en una técnica que podría transformar el diagnóstico de las enfermedades renales, una de las patologías más silenciosas y extendidas en nuestro país.

En España, una de cada siete personas adultas sufre enfermedad renal crónica, una dolencia que avanza sin dar señales hasta que el daño en los riñones ya es considerable. A escala global, más de 850 millones de personas conviven con alguna forma de esta enfermedad, según la Asociación para la Lucha Contra las Enfermedades del Riñón.
El problema es que los métodos diagnósticos habituales, como la biopsia o la medición de creatinina en sangre, solo detectan el deterioro cuando este ya es evidente. Ahí es donde entra la propuesta del Grupo BioCritic, formado por investigadores de la Universidad de Valladolid y del Servicio de Anestesia y Reanimación del Hospital Clínico.
Su apuesta es sencilla en su planteamiento pero novedosa en su aplicación: analizar la orina mediante una técnica llamada citometría de flujo. Esta muestra biológica, habitualmente infrautilizada en el ámbito clínico, contiene células del propio riñón y del sistema inmunitario que revelan qué está ocurriendo en el interior del órgano incluso antes de que los marcadores clásicos se vean alterados.
Rosa Dolores Prieto Utrera, investigadora predoctoral del grupo, explica que la orina puede obtenerse de forma repetida, sencilla y sin causar molestias al paciente, lo que la convierte en una herramienta diagnóstica con enorme potencial frente a procedimientos más invasivos.
El proyecto, denominado Urinary Cells Flow Cytometry in Renal Disease, ha revisado de forma sistemática toda la evidencia científica disponible sobre el uso de biomarcadores celulares urinarios en pacientes con enfermedades renales y urológicas, incluyendo procesos inflamatorios, daño tisular y rechazo de trasplantes.
La relevancia de este trabajo va más allá del laboratorio. La atención a pacientes con enfermedad renal en estado avanzado supone cerca del 3 % del gasto sanitario público, lo que convierte cualquier avance en el diagnóstico precoz en una victoria también para el sistema.
Con esta investigación, Valladolid se sitúa en la vanguardia de la medicina de precisión aplicada a la nefrología, demostrando que a veces las respuestas más importantes se encuentran en lo más cotidiano.
