El Ministerio de Transportes tiene preparados 31 kilómetros de la A-11 para abrirlos al tráfico el próximo 27 de julio, pero un enfrentamiento entre el Gobierno central, la Junta de Castilla y León y la Diputación de Valladolid amenaza con dejar esa infraestructura paralizada antes de arrancar.

La guerra entre administraciones deja sin abrir 31 kilómetros de autovía listos para circular en Valladolid

El tramo en cuestión une Tudela de Duero con Valbuena de Duero, e incluye los accesos a localidades como Villabáñez y Villavaquerín, que según el propio Ministerio están completamente finalizados. Una apertura que el departamento de Óscar Puente califica de hito histórico por ser uno de los mayores tramos de autovía que se pondrían en servicio de una sola vez en España.

El problema está en los últimos metros del recorrido. Para que los conductores que salgan de la nueva autovía puedan retomar la N-122 a la altura de Peñafiel, es imprescindible que el tráfico circule de forma temporal por dos carreteras que no dependen del Estado: la VP-3001, que es de la Diputación de Valladolid, y la VA-101, que gestiona la Junta de Castilla y León.

Ambas administraciones, según denuncia el Gobierno, se han negado a autorizar ese uso temporal de sus vías. Lo han hecho de forma verbal, sin dejar nada por escrito. El Ministerio describe la postura de la Junta como desfavorable y la de la Diputación como muy desfavorable.

Desde Transportes no ocultan su malestar. Consideran que esta actitud es intolerable e inadmisible y la atribuyen directamente al cálculo político, no al interés de los ciudadanos.

La Dirección General de Tráfico respalda la apertura y señala que, bien gestionada, podría reducir significativamente los accidentes mortales en la N-122, una carretera con una alta siniestralidad en este corredor. El Ministerio propone además medidas complementarias de señalización y regulación semafórica en los cascos urbanos de Pesquera de Duero y Peñafiel para minimizar el impacto del tráfico añadido.

La razón por la que la apertura no llega más allá de Valbuena de Duero es técnica: el viaducto sobre el río Duero aún no está terminado, lo que impide completar los 3,3 kilómetros que quedan hasta Quintanilla de Arriba. Se espera que esa obra esté lista a finales de año.

Mientras tanto, los vallisoletanos que cada día recorren la N-122 seguirán esperando que las administraciones dejen de mirarse de reojo y pongan en marcha una infraestructura que ya está construida y que podría salvar vidas.

por Redacción Actualidad Vecinal

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