Valladolid da un paso adelante en la esperada apertura parcial de la A-11. Junta de Castilla y León, Diputación de Valladolid y Ministerio de Transportes alcanzaron este miércoles un acuerdo para permitir la circulación en los tramos entre Tudela de Duero y Valbuena, mientras el viaducto sobre el río Duero termina de construirse.

El acuerdo, sin embargo, tiene matices importantes. Los 31 kilómetros liberados no se abrirán en ambos sentidos de manera simétrica. Quienes circulen en dirección a Valladolid podrán acceder a la autovía por Pesquera de Duero, una vez superado el viaducto aún sin acabar. Para los que vayan hacia Peñafiel, el recorrido habilitado será de 26 kilómetros, con salida obligatoria en Tudela de Duero y reincorporación a la A-11 en Villabáñez.
La razón de esta asimetría es, según las propias instituciones, aliviar al máximo el tráfico que soportarán las carreteras provinciales utilizadas como enlace provisional.
Ahora bien, la apertura no será inmediata. El acuerdo alcanzado obliga a redactar los informes técnicos necesarios para que el Ministerio pueda ejecutar la señalización. Este trámite burocrático retrasará la puesta en servicio más allá del 27 de julio, fecha en que habría sido posible si Junta y Diputación no hubieran planteado inicialmente sus objeciones.
Precisamente sobre esas objeciones, la Diputación ha salido al paso de las acusaciones de boicot lanzadas desde el Ministerio. En un comunicado, la institución que preside Conrado Íscar defiende que sus reparos técnicos estaban más que justificados, y que el propio Ministerio ha tenido que rectificar su propuesta original como consecuencia de ellos.
En el planteamiento inicial, el tráfico procedente de la A-11 debía incorporarse a la carretera provincial VP-3001, una vía sin capacidad estructural para absorber ese volumen, especialmente de camiones. Tras las alegaciones, el itinerario se modificó, eliminando ese enlace y trazando un acceso alternativo hasta una glorieta en el término de Villabáñez, con restricción de vehículos pesados.
Aun así, la Diputación advierte de que persisten riesgos. La VP-3001 cuenta en sus 8,5 kilómetros con 14 accesos a caminos, 34 a parcelas agrícolas, 11 a bodegas y es una ruta frecuentada por ciclistas. Una vía de uso local que, en definitiva, no fue diseñada para asumir los flujos de una autovía estatal.
El acuerdo está sobre la mesa. Ahora los vallisoletanos esperan que la burocracia corra más que de costumbre.
