Los agricultores y ganaderos asturianos llevan meses denunciando una realidad que ahora los datos oficiales confirman: el campo en el Principado es cada vez más inseguro, y nadie parece estar frenando la situación.

La Unión de Sectoriales Agrarios y Ganaderos de Asturias (USAGA) ha encendido las alarmas tras analizar junto a la Unión de Uniones los últimos registros de seguridad en el medio rural. El resultado es preocupante: Asturias fue en 2025 la única comunidad autónoma de todo el Estado donde aumentaron los robos en explotaciones agrarias y ganaderas.
El incremento registrado respecto al año anterior alcanzó el 26,79%, una cifra que contrasta radicalmente con la tendencia a la baja que se observó en el resto de regiones españolas durante el mismo periodo.
Lo paradójico es que, en términos absolutos, Asturias sigue siendo una de las comunidades con menos delitos denunciados en el sector agrario, solo superada en ese sentido por Cantabria. Pero el cambio de rumbo preocupa a los profesionales del campo, que ven cómo la situación empeora mientras el resto de España mejora.
El problema no se limita al aumento de los robos. La capacidad de las fuerzas de seguridad para resolver estos casos se ha desplomado. El esclarecimiento de delitos agrarios cayó un 47% en el último año, lo que significa que de las 71 denuncias oficiales presentadas en el Principado durante 2025, solo 9 llegaron a resolverse. El resto quedó sin respuesta.
Desde USAGA apuntan directamente a la falta de efectivos destinados a la seguridad rural como principal causa de este deterioro. Los equipos ROCA de la Guardia Civil, especializados en la investigación y prevención de delitos en el campo, han crecido a nivel nacional hasta sumar 143 unidades. Sin embargo, la organización agraria considera que el despliegue sigue siendo claramente insuficiente, ya que los agentes dedicados a estas tareas representan apenas el 0,7% de la plantilla total del cuerpo.
Para los hombres y mujeres que trabajan la tierra en Asturias, estos números no son estadísticas abstractas. Son tractores robados, herramientas desaparecidas, animales sustraídos y pérdidas económicas que muchas veces resultan imposibles de asumir para explotaciones familiares pequeñas.
USAGA exige una respuesta clara de las administraciones y un refuerzo urgente de los medios destinados a proteger el entorno rural asturiano antes de que la tendencia siga agravándose.
