La cuenta atrás ha comenzado. En septiembre expira la suspensión de nuevas licencias para construir parques de baterías en Asturias, y la Plataforma Stop Baterías Asturias teme que ese plazo no sea una coincidencia, sino una oportunidad calculada para que el proyecto de San Esteban de las Cruces quede encarrilado antes de que nadie pueda frenarlo.

Los vecinos y activistas llevan meses documentando lo que describen como un encadenamiento de irregularidades en la tramitación de dos instalaciones de almacenamiento de energía, bautizadas como BESS Hornero y BESS Atenea, que se pretenden levantar a menos de doscientos metros de zonas habitadas en suelo anteriormente catalogado como ganadero.
El origen del malestar se remonta al pasado 26 de febrero, cuando un informe de la Comisión de Urbanismo y Ordenación del Territorio del Principado anunció la decisión de dividir el proyecto original en dos más pequeños. Para la plataforma, ese «troceo» no fue casualidad: su objetivo habría sido disimular la auténtica dimensión del conjunto, que suma cinco instalaciones y tres subestaciones.
A partir de ahí, la cronología se complica. La Consejería de Medio Rural recibió un aviso sobre la incompatibilidad del suelo pero no lo abrió hasta cuatro días después, lo que impidió que llegara a tiempo a la Consejería de Industria antes de que esta emitiese la autorización para el BESS Hornero. Medio Ambiente publicó después un informe de impacto ambiental favorable, elaborado por la propia empresa promotora, algo que Stop Baterías califica de escrito hecho «a medida de quien lo paga».
La situación se enredó aún más cuando el 13 de abril la jefa del servicio de Licencias Urbanísticas del Ayuntamiento de Oviedo firmó el informe de compatibilidad urbanística. La plataforma señala que la empresa promotora da empleo al hermano de la funcionaria firmante, y que fue esa misma empresa quien elevó el informe al Principado, un procedimiento que consideran inusual y que levanta suspicacias.
Ante este panorama, los vecinos han presentado un recurso de reposición contra la resolución que autoriza la construcción y no descartan acudir a la vía contencioso-administrativa. Su preocupación no es solo burocrática: los parques de baterías conllevan riesgos de incendio y emisión de humos tóxicos, agravados por la cercanía de una subestación eléctrica ya operativa en la zona.
«¿A qué viene ese desmedido interés en aprobar proyectos en ausencia de normativa?», se preguntan desde la plataforma, que exige respuestas al Principado y al Consistorio ovetense antes de que el reloj llegue a septiembre.
