Los conductores que circulan a diario por la A-5 llevan meses sorteando curvas cerradas y frenadas bruscas. Eso está a punto de cambiar. El Ayuntamiento de Madrid ha puesto en marcha el desmontaje del baipás provisional del enlace de Batán, uno de los desvíos que se construyeron para mantener el tráfico mientras avanzaban las obras del soterramiento de la autovía.

Los trabajos arrancaron en la noche del lunes 21 de julio y se prolongarán hasta el 28 de julio, siempre en horario nocturno, entre las 23.00 y las 6.00 horas, durante seis noches consecutivas.
Una vez retirado el baipás, los vehículos volverán a circular en línea recta por un tramo de unos 350 metros en el paseo de Extremadura, recuperando el trazado original que existía antes del inicio de las obras. La curva que tanto ha complicado la vida a los conductores desaparecerá por fin del mapa.
Durante los trabajos habrá cortes alternos de carriles en ambos sentidos, tanto en dirección entrada como salida de Madrid, aunque en ningún momento se cerrará completamente la vía. Siempre quedará habilitado al menos un carril por sentido.
Este baipás fue instalado en septiembre para permitir la excavación del túnel sin interrumpir la circulación. Desde entonces, los conductores habituales han tenido que frenar de forma brusca en tramos muy cortos para adaptarse a los giros provisionales, algo que muchos han descrito como especialmente incómodo e incluso peligroso.
El delegado de Urbanismo, Medio Ambiente y Movilidad, Borja Carabante, explicó que la retirada del desvío es posible porque el enlace de Batán ya ha sido cubierto, lo que permite restituir el trazado a su configuración original.
Pero Batán no será el único. El Consistorio tiene previsto actuar también sobre el baipás de Yébenes y el de la carretera de Boadilla a lo largo de este verano. Ambos desaparecerán de forma progresiva conforme avance la instalación de las cubiertas del túnel y el relleno de los laterales.
La hoja de ruta municipal apunta a que, antes de que acabe el año, los vehículos podrán circular por el interior de los nuevos túneles de la A-5 y de Castellana, lo que supondrá un cambio radical en la movilidad del suroeste de Madrid.
De momento, los vecinos y conductores del entorno ya pueden respirar un poco más tranquilos. Las curvas que tanto mareo han dado empiezan, por fin, a desaparecer.
