El fuego declarado en La Mierla ha superado todos los registros históricos de la región. Con más de 27.000 hectáreas calcinadas y más de 1.200 personas afectadas por evacuación o confinamiento, la provincia de Guadalajara vive una de las emergencias más graves que se recuerdan en Castilla-La Mancha.

El delegado del Gobierno, José Pablo Sabrido, compareció este lunes ante los medios desde el Puesto de Mando instalado en Tamajón para pedir prudencia y contención ante las primeras voces que ya apuntan a posibles responsabilidades. «No condenemos ni responsabilicemos a nadie antes de que la Guardia Civil concluya su trabajo», señaló, recordando que el cuerpo está elaborando el informe correspondiente sobre el origen del siniestro.
Sabrido insistió en que este no es el momento para el debate político. «Es en lo que todos, con independencia de cuál sea la ideología de cada uno, tenemos que poner el esfuerzo», afirmó, valorando además la colaboración entre administraciones desde el primer momento.
La lista de municipios evacuados asciende ya a 30 localidades, entre ellas La Mierla, Muriel, Almiruete, Semillas, Robledo de Corpes o Hiendelaencia, a las que se suma Alpedroches tras la última reunión del CECOPI. Otros 11 pueblos permanecen confinados, incluyendo Albendiego, Hijes, Romanillos de Atienza y Bañuelos de Atienza, entre otros.
Para hacer frente al incendio, el Gobierno de España ha desplegado más de 600 efectivos, 109 vehículos, 18 medios aéreos y cuatro brigadas helitransportadas. También se ha activado el sistema Copernicus, el satélite de la Unión Europea, que ya realizó una primera pasada y cuyos primeros mapas de precisión se esperaban para este martes.
La secretaria general de Protección Civil y Emergencias del Ministerio del Interior, Virginia Barcones, presente también en el Puesto de Mando, fue rotunda al describir la situación: «No dan una oportunidad. Lo único que podemos hacer es defendernos y esperar ese momento para poder atacar al fuego». Barcones advirtió que la emergencia climática está generando incendios que superan la capacidad de extinción disponible.
A pesar de la magnitud del desastre, las autoridades destacaron que no hay víctimas mortales que lamentar. Para Barcones, este hecho es «la razón de ser de la protección civil». Los equipos de extinción siguen trabajando con el objetivo de perimetrar el fuego en el menor tiempo posible.
