El Tribunal Supremo ha puesto punto final a siete años de batalla judicial y ha confirmado las penas de cárcel para los responsables del mayor laboratorio de metanfetamina descubierto en nuestro país, que estuvo oculto en la pequeña localidad alavesa de Labraza.

El químico al frente de la operación deberá ingresar en prisión para cumplir una condena de cinco años y medio: cuatro y medio por tráfico de drogas y uno más por pertenencia a grupo criminal. Su pareja y principal colaboradora en la producción ha sido sentenciada a tres años y medio por los mismos delitos.
Labraza, un enclave situado a unos diez kilómetros de Oion con apenas cien habitantes, fue elegido por esta pareja, ambos vecinos de La Rioja, por su discreción y buena ubicación geográfica. El escaso tránsito de personas les permitía moverse sin levantar sospechas.
La Policía Nacional bautizó la investigación como Operación Bacterio. Tras meses de seguimientos y escuchas, a finales de mayo de 2019 los agentes golpearon de forma simultánea en una quincena de localizaciones de Álava, La Rioja, Navarra y Cantabria. El resultado fue demoledor: 178 kilogramos de cristal, 154 de sulfato de anfetamina, 672 pastillas de éxtasis, 52 kilogramos de marihuana, dos armas de fuego, 30.000 euros en efectivo y 18 detenidos.
En el laboratorio de Labraza encontraron productos químicos en grandes cantidades, básculas y tiras de papel para controlar el PH de la droga. La sentencia del magistrado Juan Ramón Berdugo revela que el químico llegó a desplazarse hasta Zaragoza para adquirir cristales de yodo, un ingrediente clave para la producción, cuando uno de sus contactos le falló.
La organización funcionaba con precisión milimétrica. La droga apenas permanecía en el laboratorio y era trasladada de inmediato a escondrijos conocidos en el argot como guarderías. En cada viaje intervenían dos coches: uno transportaba la mercancía mientras el otro avanzaba por delante vigilando posibles controles policiales.
La sentencia también desvela la conflictiva relación de la pareja, que tenía vigente una orden de alejamiento por malos tratos que ambos incumplían de forma sistemática.
Con la resolución del Supremo, once de los dieciocho imputados, entre ellos los dos artífices del laboratorio, deberán ingresar en prisión en los próximos días.



