Un veterinario pide replantear los jaleos menorquines tras la muerte de un caballo por el calor en Fornells

La muerte de un caballo durante el jaleo de Fornells la noche del pasado sábado ha encendido las alarmas entre los profesionales que velan por el bienestar de los animales en las fiestas tradicionales de Menorca.

Kike Parpal, veterinario de guardia desde el año 2000 en las fiestas de Sant Martí de Es Mercadal y de Sant Antoni de Fornells, ha alzado la voz para pedir cambios urgentes en la organización de estos actos. A su juicio, las sucesivas olas de calor que castigan la isla obligan a repensar cómo se celebran las fiestas en las que los caballos son los grandes protagonistas.

Parpal conoce de cerca la complexión, el comportamiento y el metabolismo de estos animales, y advierte que las condiciones actuales ya no son comparables a las de décadas pasadas. «No es lo mismo cuando había treinta que ahora que hay sesenta», señala, refiriéndose al número de caballos que participan en los desfiles.

Entre las medidas que propone, el veterinario plantea acortar la duración de los actos y revisar los horarios. Cuestiona especialmente mantener el número habitual de vueltas en los jaleos a pleno sol durante el mediodía, en plena ola de calor, cuando las temperaturas pueden resultar extremas para los animales.

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El profesional reconoce que los criadores y propietarios cuidan a sus caballos con dedicación durante todo el año, prestando especial atención a su alimentación y bienestar. Sin embargo, insiste en que eso no es suficiente para compensar el estrés térmico al que quedan expuestos durante las celebraciones en los momentos de mayor calor.

Las fiestas de verano de Menorca son una seña de identidad profundamente arraigada en la cultura local. Los jaleos, en los que jinetes y caballos encabritados conviven entre la multitud, forman parte del patrimonio inmaterial de la isla y atraen cada año a miles de visitantes. Pero el cambio climático está imponiendo nuevas realidades que no pueden ignorarse.

Las propuestas de Parpal no buscan acabar con la tradición, sino adaptarla para garantizar que los caballos no paguen con su salud, o su vida, el precio de la fiesta. Organizadores, instituciones y comunidad festera tienen ahora la responsabilidad de sentarse a estudiar estas medidas con la seriedad que el asunto merece.

La muerte del caballo de Fornells no debería quedarse en un episodio aislado. Debería ser el punto de partida de un debate necesario.